¿Por
qué hay tan pocos Macs en nuestro país?
Apple España, los Power Macs, evangelistas, usuarios y otras
claves para entender por qué España no es Estados Unidos.
Por
Núria Almiron
En España aún somos pocos los que utilizamos Macintosh.
Mucha gente se pregunta por qué la compañía de
la manzana, líder de ventas de ordenadores personales en estos
momentos en EE.UU. por encima de Compact e IBM y con el 14% de cuota
de mercado (según datos de Data Quest para diciembre pasado)
sólo tiene una cuota de mercado del 5,9% en este país
(según esa misma fuente). Esta misma gente no entiende por qué
en países como la vecina Francia el Mac está mucho más
extendido que en España y se codea con los PCs en las oficinas
y despachos a niveles parecidos a como lo hace en Estados Unidos (que
sigue siendo poco pero que al menos es muchos más que aquí).
¿Por qué nuestro país es un reino de taifa de los
PCs?
La respuesta no es fácil ni única pero tiene mucho que
ver con la actitud de los representantes de Apple en nuestro país.
Los
tres pecados capitales de Apple España y sus distribuidores:
arrogancia, poco evangelismo y demasiada autoedición
Los representantes
de Apple en nuestro país han destacado especialmente por tres
"cualidades" de las cuales, tengo que reconocer, la primera
está prácticamente erradicada y la tercera está
empezando a cambiar, aunque tímidamente y sin hechos concretos
que lo avalen. La segunda es la que lo tiene peor porque se mantiene,
no tiene visos de que vaya a variar y es un mal que afecta incluso a
Apple en Estados Unidos.
Estos son los tres aspectos o "cualidades" que han caracterizado
a Apple España y a sus distribuidores desde la llegada de los
ordenadores de la manzana a nuestro país y de los cuales estoy
convencida se derivan gran parte de los males actuales con que convive
el Macintosh:
1¼ En primer lugar, unos y otros han destacado por su arrogancia de
los primeros tiempos.
2¼ En segundo lugar, han destacado y destacan por la existencia de demasiados
"vendedores" y demasiado pocos "evangelistas" entre
sus filas.
3¼ Y finalmente, les ha caracterizado su convencimiento de que los Macs,
en este país, sólo tienen salida o al menos muy
principalmente en el mundo de la autoedición.
El primer y segundo aspecto han sido especialmente dañinos para
la compañía y cristalizaron en una política de
precios que si bien reportó pingues beneficios a corto plazo,
ha sido nefasta en términos de estrategia de mercado. Nadie olvida
que cuando los márgenes de los clónicos PC ya eran bajísimos,
los distribuidores Apple siguiendo la línea de precios
de los EE.UU. tenía márgenes de entre un 40 y un
50% por máquina. Esta política mantenida una vez
los precios ya habían caído en Estados Unidos dio
lugar a la paradoja de que, para el usuario de aquí, era más
barato comprarse una máquina fuera que en casa. En Apple España
había quien incluso se vanagloriaba de decir que el Mac era el
Mercedes de la informática y que quien quisiera uno, que lo pagara.
Ahora, una vez normalizados los precios, los Macs son mucho más
competitivos que la mayoría de configuraciones Wintel pero esa
percepción que tanto daño ha hecho del Macintosh
como una máquina elitista costará mucho de erradicar y
se la debemos especialmente a Apple España y a sus distribuidores.
La falta de "evangelistas" entendiendo por ellos a individuos
que creen en la filosofía que encierra el Macintosh desde sus
inicios en un garaje (aquello de que" los ordenadores deben estar
al servicio de las personas y no las personas al servicio de los ordenadores"),
es algo que sin embargo tiene difícil arreglo. Parece que los
buenos resultados económicos y las prácticas evangelistas
no son demasiado compatibles. En EE.UU. el proceso de rentabilizar a
la compañía ha corrido paralelo con el de limpiarla de
elementos idealistas y visionarios. Jobs y Sculley representaron cada
uno en su momento estas dos facetas idealismo y competitividad
necesarias ambas pero, paradójicamente, de difícil convivencia.
En España sólo se ha defendido la segunda faceta. Sin
embargo ¿por qué no ha de ser posible la existencia de
un evangelismo compatible con las leyes de mercado? Al fin y al cabo
esto es lo que ha diferenciado a Apple desde siempre y lo que ha hecho
que esta empresa no venda productos sino un estilo de vida.
Finalmente, también la especialización de los Macintosh
en determinados sectores ha tenido consecuencias negativas a largo plazo
porque si es malo que Apple haya dedicado el 80% de sus esfuerzos al
sector de la autoedición, más malo es aún la impresión
que eso ha generado entre los usuarios de que los Macintosh son sólo
ordenadores "para gráficos". Es cierto que Apple ha
reiterado numerosas veces su intención de apoyar otros sectores,
especialmente los copados por el entorno PC como es el caso de la gestión
comercial y de las aplicaciones a medida pero, por el momento y a tenor
de lo que comentan los pocos desarrolladores Apple de este país,
no parece que esa intención esté dando frutos concretos.
Por otro lado, los distribuidores lo tienen demasiado fácil vendiendo
Macs para autoedición como para complicarse la vida sin un apoyo
real y concreto de Apple España.
¿El
futuro es de color de rosa? La filosofía de los EE.UU., los Power
Macintosh y los usuarios españoles.
¿Creen que
soy pesimista? En absoluto. Hay tres razones que me llevan a creer que
los próximos años el panorama de Apple en nuestro país
puede cambiar radicalmente, aquí las tiene:
1¼ La influencia de la filosofía norteamericana de Apple tarde
o temprano tiene que llegar a nuestro país.
2¼ Los Power Macintosh.
3¼ Los usuarios de Macintosh en España.
Por otro lado, y para ser justos, hay que reconocer que la situación
descrita en el anterior apartado no se debe exclusivamente a Apple y
sus allegados en España. Tampoco es que desde Estados Unidos
se les hayan puesto muy fácil las cosas al resto de socios mundiales
y evidentemente no hay que menospreciar el principal contendiente con
el que se ha enfrentado el Macintosh durante todos estos años,
y es que hay que ser un lince comercial y un genio del marketing para
haber conseguido colocar hasta ahora en el mundo más de 80 millones
de copias de un sistema operativo como el DOS de Microsoft.
La
influencia de la filosofía de Apple EE.UU., pero ¿qué
filosofía?
Al hablar de filosofía
me refiero especialmente a dos temas: precios y tecnología.
El tema precios está bastante asumido ya en España, aunque
no por igual entre los diferentes distribuidores. En Estados Unidos
hace ya tiempo que Apple decidió cambiar la máxima de
"vender pocos ordenadores, pero con mucho margen de beneficios"
por "tener poco margen, pero vender muchos ordenadores". Evidentemente
hay que apostar por la segunda. También aquí los precios
han bajado, como ya he mencionado antes, y esperemos que lo sigan haciendo
especialmente en los flamantes Power Macintosh y, principalmente, en
los PowerBook de la serie 500, que no es que estén al alcance
de muchos bolsillos precisamente.
Pero lo más importante es que también se importe al cien
por cien la mentalidad tecnológica. Si Apple se ha caracterizado
por algo ha sido por ser una empresa de desarrollo tecnológico
antes que nada. Apple ha marcado el ritmo tecnológico a toda
la industria de la informática con sus sucesivas innovaciones
comenzando por la propia interfaz gráfica y siguiendo con la
autoedición, la multimedia incorporada, soporte de red integrada,
plug and play desde siempre, portapapeles global, comando deshacer,
SCSI, disqueteras de 3,5 pulgadas, color de 24 bits, etc., etc.
Esto no tiene nada que ver con la imagen que ha dado hasta ahora la
compañía de la manzana en nuestro país en donde
ha predominado una política más conservadora de producto
que apoya especialmente a los sectores de siempre autoedición
y diseño gráfico en detrimento de otros sectores
muy mimados, sin embargo, en los EE.UU. (el sector doméstico
y el sector educativo, por ejemplo, por no hablar de los olvidados desarrolladores).
No es posible, en definitiva, que una empresa como Apple siga teniendo
bajo catálogo en España ordenadores con 4 Mb de RAM (y
hasta hace cuatro días máquinas con 80 MB de disco duro),
por poner un ejemplo. Uno llega a pensar que aquí llega lo que
ya no aceptan los mercados americanos. Así, la gama de modelos
de Macintosh varía según el país donde nos encontremos
con la consecuente confusión para el usuario y siempre caracterizándose
nuestro mercado por ofrecer los modelos con configuraciones más
limitadas.
Los
Power Macintosh arrasan
La segunda razón
es otra historia. Los Power Macintosh representan a la tecnología
del futuro, por más que Intel se empeñe en sacarle más
jugo a sus chips CISC y amenace a los pobres usuarios PC con un futuro
P6 (por cierto han oído aquello de: "P 6, ¡agua!").
No hay día que no leamos algún estudio que confirma la
supremacía de los chips de Motorola. Un ejemplo: uno de los estudios
más recientes de Ingram establecen que los Power Macintosh son
una media del 38% más rápidos que los PCs con Windows
basados en chips Péntium. Y no son sólo más rápidos
comparados con Péntium a velocidad de reloj equivalente, también
lo son comparados con ordenadores PC de velocidad de reloj más
rápida. Por ejemplo, el estudio ha comprobado que los Power Macs
7100 a 80 MHz son un 19% más rápidos que los sistema basados
en un Péntium a 100 MHz. Es decir, los Péntium no sólo
se equivocan al contar sino que además son más lentos.
Felicidades.
El
"efecto PowerPC"
Pero lo más
importante,al menos a nivel de mercado es lo que yo llamaría
el "efecto PowerPC". Este efecto consistiría en lo
siguiente. Si Apple hubiera apostado a solas por la tecnología
PowerPC, dudosamente se habría llegado muy lejos. Pero hay alguien
más que lo ha hecho y, ese alguien, a pesar de su descalabro
económico y moral de los últimos años especialmente
gracias a la inestimable ayuda de Microsoft sigue teniendo un
peso específico en el mundo de la informática. El nombre
de IBM en la alianza PowerPC es sin lugar a dudas el que más
peso tiene de los tres y le ha conferido a esta apuesta de futuro la
credibilidad aunque a los usuarios Mac nos pese indispensable.
Por otro lado, la característica lentitud del Big Blue ha dado
lugar a que durante prácticamente un año, los únicos
PowerPC del mercado fueran los Power Macintosh. El resultado ha sido
que Apple ha vendido un millón de Macintosh en los primeros 10
meses de ventas alcanzando la mayor cifra de ventas trimestral de toda
su historia. El "efecto-PowerPC" ha supuesto la captación
de gran número de personas que de haber seguido existiendo la
dualidad PC/Macintosh se habrían decantado claramente por un
PC. Con los Power Macs estos usuarios tienen la percepción de
haberse comprado una máquina multiplataforma más que un
Macintosh. Los Power Macs han dado un paso adelante en la erradicación
de la confrontación PC/Mac como se entendía hasta ahora.
Licenciar el sistema operativo del Mac ha sido otro de los grandes pasos
en esa dirección. Apple se abre así camino en sectores
a los que tendría muy difícil acceso por si mismo. La
última noticia a este respecto es que Pioner, el gigante japonés
de la electrónica de consumo, se ha sumado a la lista de fabricantes
de "compatibles Mac". Todo ello forma parte de la estrategia
de Apple para introducirse en los mercados de gran consumo, estrategia
ésta que tiene como principal exponente la nueva plataforma CD-ROM
multimedia denominada Pipin que pretende penetrar en el mercado de consolas
domésticas y que tiene como primer concesionario a la firma japonesa
Bandai Co. Esperemos que esta proliferación del interfaz del
Macintosh en hardware de otras marcas clónicos, consolas,
etc. ayude también a espabilar a Apple en nuestro país.
Gracias,
usuarios de Mac
Y por último
y no menos importante, no podemos ser pesimistas en nuestro país
porque están los usuarios Macintosh. A ellos Apple les debe buena
parte de la promoción que recibe el Mac en este país.
Porque ¿alguien conoce un producto que cree tantos adictos inmediatamente
después de su compra como los que crea un Macintosh?
En general, la compra de un ordenador PC acaba por generar un usuario
informático pero la compra de un Macintosh en muy contadas ocasiones
genera sólo usuarios, en mayor medida lo habitual es que genere
entusiastas. Y estos entusiastas, insertados en un entorno PC hostil
se convierten irreductiblemente en "evangelistas" del Macintosh.
En España estos entusiastas del Mac lo han tenido especialmente
difícil por los aspectos que he mencionado en otros puntos de
este artículo:
1. El gran predominio de plataformas DOS imperante.
2. El prestigio del Macintosh como un ordenador ideal para la autoedición
y el diseño gráfico y completamente inadecuado para cualquier
tipo de aplicaciones de gestión "serias".
3. Por esa aureola que le ha envuelto, ganada a pulso, de ordenador
caro y elitista.
Los usuarios de Mac aquí, especialmente lo que no se dedican
a la autoedición (que son la minoría), han tenido que
sufrir y siguen sufriendo frases como: "el Mac no es suficiente
potente para la empresa", "el Mac es un ordenador para tontos",
etc. Situación que se ha agravado con la llegada del entorno
Windows. El entorno gráfico, que no intuitivo, de Windows ha
dado alas a los usuarios PC para verse legitimados a afirmar que con
un PC se puede hacer lo mismo que con un Mac pero a mitad de precio.
Craso error. Cuando son más baratos no pueden hacer nada y cuando
quieren "parecerse" a un Mac son carísimos. Por no
hablar del sentimiento de omnipotencia que impera en los centros de
informática de las grandes empresas o administraciones donde
sólo se es alguien en este mundo si se entiende de Unix y Oracle.
Especialmente es en estos reductos donde más apasionados son
los alegatos pro-Macintosh pues también mayor es aquí
el desprecio hacia el ordenador de la manzana. Los esfuerzos y perseverancia
de todos estos usuarios por mantener bien alto el prestigio del Mac
son valiosísimos y constituyen uno de los bienes más preciados
de Apple aquí y en todo el mundo.
Publicado en
MacFormat n¼ 1, abril 1995