El
Network Computer
Internet ¿un electrodoméstico más?
Por
Núria Almiron
Hace ya varios meses, tal vez un año (de hecho desde que se confirmó
el boom de Internet), que en el sector informático se reflexionaba
sobre cómo conseguir universalizar el acceso a la red, es decir,
cómo facilitar al máximo de gente la conexión a
ella. La respuesta puede ser esta: haciendo que conectarse sea tan fácil
como encender el televisor o llamar por teléfono. Es decir, inventando
un electrodoméstico tan sencillo y barato como los dos antes
mencionados y de uso tan extendido como ellos. Pero ¿no sería
mejor integrarlo todo en un único aparato en lugar de ir diversificando
la oferta y tener un aparato especializado para cada cosa? Una servidora
no lo tiene muy claro pero la industria, y entre ellos Apple, parece
que sí. Y la prueba de ello ha sido el recién anuncio
del Network Computer del que se han hecho eco todos los medios de comunicación
y del que posiblemente el lector habrá oído algo.
Pero
¿qué es eso del Network Computer?
El Network Computer
(Ordenador en red) es un conjunto de especificaciones técnicas
para crear aparatos de bajo coste y fáciles de usar para conectar
a Internet.
Aquí hay dos temas. Por un lado, se pretende facilitar la universalización
del acceso a Internet como lo ha sido el uso del teléfono o el
fax. De hecho, Apple ya apostó por la idea de una máquina
que pudiera servir exclusivamente para conectarse a Internet con Pippin
(Pippin puede hacer muchísimas cosas más pero una de sus
versiones sería la de mero acceso a Internet, como una televisión
pero de Internet).
Pero por otro lado este conjunto de especificaciones pretende crear
también, y por primera vez, una plataforma de referencia para
crear periféricos de todo tipo (que pueden tomar forma de ordenador,
de teléfono o de lo que se quiera) para conectarse a Internet
o a una Intranet y ejecutar aplicaciones para navegar en la WWW, enviar
correo electrónico, procesadores de texto, hojas de cálculo,
etc. Pero, cuidado, ejecutarlas on line, es decir desde el servidor
que se utilice. Incluso se afirma que estos NetWork Computer no tienen
porque disponer ni de disco duro, pueden utilizar un espacio en el servidor
de turno para guardar lo que necesiten guardar.
Y no estamos hablando de una idea o proyecto esbozado estamos hablando
de un acuerdo en firme entre cuatro grandes empresas del sector Informático
Oracle (que parece fue quién inició el tema del
Network Computer), Sun, IBM y Apple y que tendrá sus primeros
frutos, léase máquinas, este verano.
¿Qué qué me parece a mi? Se hace difícil
de decir pero en estos momentos no estoy tan segura de que ello redunde
en el más total y absoluto beneficio para el usuario. Lo único
que puedo decir al respecto en estos momentos es:
Bien por querer trivializar el acceso a Internet. Con ello quiero
decir que me parece muy bien pretender hacer que conectarse sea tan
fácil, barato y sencillo como el uso de cualquier otro electrodoméstico
diario.
Bien por querer hacer un estándar. Los estándars
rígidos no son buenos pero los estándars de mínimos
flexibles como el que parece ser laNC Reference Profile 1,
que es como se le han llamado a las primeras especificaciones del Network
Computer, son buenos si consiguen su propósito de encauzar esfuerzos
y evitar incompatibilidades.
Bien por los cuatro socios iniciales de esta alianza que no han
querido doblegarse ante Microsoft y soportar unas tecnologías
que sólo son beneficiosas para Windows, al menos de entrada...
Pero por otro lado...
Con esta idea se está potenciando la filosofía
de Sun y su arrollador Java. Se está potenciando el volver a
las cajas tontas que no son nada sin el servidor de turno.
Y se está protegiendo los intereses de una industria que
ve un sector con un potencial de crecimiento brutal y lo quiere controlar,
protegiendo sus inversiones presentes y futuras (esto no es que sea
malo per sé pero tiene una curiosa tendencia a dejar bastante
de lado los intereses de los individuos).
¿De
qué sirvió la famosa heroína del anuncio?
Lo primero lo digo
por mi incredulidad inicial ante el fenómeno Java. Si bien es
cierto que conseguir una máquina barata y sencilla de configurar,
para que todo aquel que no dispone de ordenador pueda igualmente acceder
a Internet o a lo que quiera que sea on-line, me parece perfecto, no
me lo parece tanto cuando extendemos lo del on-line al resto de funciones
de la máquina.
La filosofía de Java es, nada más y nada menos, la filosofía
dominante hace más de una década en el sector informático
y que el Mac, sí justamente el Mac, vino a romper. La idea de
Sun es que la gente no necesite tener ningún programa para trabajar
porque pueda alquilar su uso a un servidor durante el periodo de tiempo
que necesite utilizarlo. Fantástico para los desarrolladores.
Se ha acabado la piratería ¿se dan cuenta? Pero ¿y
mi imaginación? ¿Qué posibilidades me quedarán
de descubrir cosas si funcionaré a tanto el minuto? Por otro
lado, todos y cada uno de mis actos quedarán registrados para
la posteridad y para uso y abuso de mi intimidad, o lo que es peor,
del mal uso que los pocos escrupulosos puedan hacer de ello. Evidentemente
los mecanismos de seguridad y protección serán la clave
del asunto pero, aún así, no veo como puede mi imaginación
salir indemne de todo ello.
Sin ánimo de hacerme pesada ni repetitiva (que posiblemente lo
sea) me gustaría recordar que una de las cosas que más
simbolizó el Mac cuando apareció en 1984 fue el poder
de la imaginación contra la sumisión de las cajas tontas
(¿se acuerdan de la heroína lanzando el martillo contra
el orwelliano orador de la pantalla?). El Mac era la antítesis
de la caja tonta, era una maravillosa caja llena de herramientas a disposición
de la imaginación de sus usuarios, representaba el poder de la
imaginación. ¿Dónde queda la imaginación
con Java?
Hace un par de meses tuve la ocasión de participar en una de
las presentaciones que Sun realizó de Java ante un multitudinario
auditorio absolutamente hechizado por las maravillas que nos contaban
sus oradores. Los presentadores de Sun glosaron la mayor seguridad y
eficiencia de los sistemas centralizados versus los descentralizados
con un discurso plagado de perlas de este tipo: los problemas vienen
porque los PCs no están pensados para estar en red, el usuario
toca algo en una máquina y después no sabe cómo
arreglarlo, los costes de mantenimiento de tales PCs son altísimos,
a todos nos ha pasado alguna vez que se nos ha borrado el disco duro,
.... Tuve que contenerme varias veces para no hacer como en las presentaciones
peceras americanas en las que siempre acaba saltando algún perdido
que grita horrorizado: Get a Mac!. Al final acabará
resultando que acabaremos todos pagando el pato del fraude de los PCs...
Pero
¿y la tecnología qué?
Sea como sea el
efecto que de entrada puede tener la aparición en el mercado
de unas máquinas que por menos de 60.000 Ptas. conecten a sus
usuarios a Internet simplemente apretando un botón puede ser
de lo más emocionante porque, a pesar de los pesare, los que
estamos en la red aún somos una gran minoría. Sin embargo,
hasta 60.000 Ptas. lo encuentro carísimo si lo único que
hacen es conectar a Internet.
La segunda fase, la que permitiría a toda esta gente utilizar
esta misma máquina para alquilar aplicaciones a un
servidor remoto y trabajar en él durante el periodo que se requiera
es, a todas luces, pura ciencia ficción en estos momentos y no
dejará de serlo hasta la llegada del cable de fibra óptica
(o tecnología superior), algo por ahora lejano (al menos en este
país). Por ello, de entrada, estos electrodomésticos para
Internet sólo servirán para eso, para conectarse a la
red.
Pues resulta que con un Performa 630 de esos que los distribuidores
ahora se están quitando de encima por 99.000 Ptas. podemos llamar
a Internet y hacer quinientas mil cosas más. Supongo que a la
industria lo que le interesa no son esas quinientas mil cosas más
que ejercitan la mente del usuario (muchas pirateando), sino una sola:
deambular por la red chupando publicidad visual y, a poder ser, comprando
cosas.
Y
Núria estuvo de acuerdo con Gates ¡por una vez!
Recientemente he
leído que el Sr Gates, que está de lo más furioso
por no formar parte de esta alianza entre Sun, Oracle, IBM y Apple (entre
otros motivos porque no le han puesto las cosas tan fáciles como
el hubiera querido...), ha afirmado que está convencido que el
precio de los ordenadores caerá ciertamente hasta las 50.000
o 60.000 Ptas pero que seguirán siendo máquinas potentes
y no las cajas tontas de la especificación del Network Computer.
Pues por una vez estoy de acuerdo con él. No tanto porque crea
que esto es una predicción de futuro sino porque es lo que a
mi me gustaría que ocurriese. (Aunque Microsoft está trabajando
en su propio electrodoméstico para Internet y vaya
usted a saber que es peor si una caja vacía o una caja llena
de ventanas... Lo siento, no he podido evitarlo).
Publicado en
MacFormat nž 15, julio 1996