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MacAmores otoñales
Este mes, Núria Almiron demuestra como es posible pasar por todo tipo de percances físicos y mentales y seguir con la moral bien alta...

Por Núria Almiron


Hay meses en que una se sienta delante del papel en blanco (léase Archivo/Nuevo en ClarisWorks 4.0) y siente que las cosas no van a ir bien. Los temas que se me ocurren para centrar el Bits y Beeps del mes tienen que ver con los problemas técnicos de las máquinas de Apple, las quejas de los usuarios con el servicio de algunos distribuidores o los vicios que arrastra Apple España, por ejemplo. Pero ¿no hay nada más positivo? Bueno si, también se me pasa por la cabeza hablar de la mala política de los compatibles Mac en este país, de la ferocidad del entorno PC que nos acecha constantemente y, como no, se me ocurren mil criticas nuevas (¿nuevas?) a la compañía de Bill Gates. Si, lo reconozco, tengo el ánimo algo decaído porque ni los tres libros que me he leído este verano sobre el Mac, ni las últimas buenas noticias sobre Apple me inspiran pensamientos optimistas para reflejar en este artículo.
Sé que la vuelta de vacaciones tiene mucho que ver con mis ánimos, especialmente por que han terminado los cálidos días de sol y de no pegar golpe (remunerado, se entiende), pero también por los “dulces” recuerdos que me quedan de este entrañable periodo estival que acaba de finalizar... Lo siento pero no puedo resistirme a contarlo.

Unas vacaciones algo accidentadas...

Primero fue una tormenta que me cogió de imprevisto y sin desconectar el módem. La verdad es que ya tenía algo de experiencia porque hace unos cinco o seis años un rayo me obligó a cambiar de Mac y de módem de golpe (y de teléfono portátil, televisor, aparato de vídeo, cadena de alta fidelidad y cualquier cosa que estuviera enchufada a la pared). Esta vez el aparatito se volvió a quemar. Me quedé compuesta y sin módem con el consiguiente y obligado viaje a Barcelona para recoger el otro módem de casa y coger valor para oir el diagnóstico del servicio técnico: “tíralo a la basura, no se puede hacer nada”.
Después fue el puerto del ADB (el del teclado y el ratón) del Performa 6200. De repente dejó de funcionar. Así, sin más. Ante la falta de un segundo puerto ADB (¡cómo añoré los Macs de antes con dos puertos, vaya lujo!) me quedé literalmente sin máquina (porque, por ahora, mi Mac aún no me entiende cuando le hablo, aunque todo llegará...). Ya se que en teoría estaba de vacaciones pero quería aprovechar para escribir aquellos artículos siempre pendientes, el primer capítulo del libro que me ronda por la cabeza desde hace yo qué se cuantos años y, por supuesto, para bajarme el correo electrónico. Lo mínimo, vaya. Pues nada, me quedé sin máquina y con un montón de proyectos en la cabeza pospuestos por milésima vez. Sólo se trataba de un miserable puerto pero tuvieron que cambiar toda la placa así que ya no volví a verlo hasta principios de setiembre (aunque tengo que reconocer que se portaron muy bien con nosotros, como siempre, y me dejaron una máquina para ir tirando).
Pero, cuando algo va mal parece como que atraiga al mal tiempo porque por las mismas fechas también se me “murió” el Newton. Simplemente un día ya no se encendió. Creía que sólo era la batería interna pero el distribuidor no lo tenía tan claro. Tampoco lo volví a ver hasta principios de setiembre.
Total, que no me quedó nada en condiciones viables (y encima se me estropeó la licuadora y no pude consolarme con mis batidos de chocolate antidepresivos).

Los demás también sufren...

A mi moral, que ya empezaba a resquebrajarse, se sumaron las desventuras diversas que han ido ocurriendo en mi entorno y me han ido contando.
A un amigo mio se le estropeó el lector de CD-ROM de su 630. ¡Hacía sólo un año que lo había comprado! Lo utilizaba más bien poco, sólo para consultar los CDs de MACFORMAT y poco más. No lo había sometido a malos tratos ni torturas ni había vertido café en su interior ni tenía el ordenador en un lugar con excesiva contaminación o polvo o salinidad ni nada parecido (sólo queda la posibilidad de que los CDs de MACFORMAT se lo cargaran, cosa que no pudo demostrar).
La verdad es que ahora más que nunca es cuando uno se da cuenta de la gran calidad de los productos de Apple de antes. La disquetera de nuestro SE del 88 funciona a la perfección y el lector de CD externo que corre por casa (el primero que sacó Apple también por esas fechas) funciona a la maravilla (lento, pero funciona). Y eso no fue lo peor. La garantía de la máquina de mi amigo había caducado hacía una semana y Apple no quiso saber nada. 40.000 pesetillas de nada y un fan del Mac más quemado por Apple.
Otro amigo, descubrió que las anomalías que tan preocupado le tenían en su Performa 5300 encajaban perfectamente con los problemas descritos por Apple y lo llevó al programa de reparación gratuita. Ciertamente le atendieron muy bien y no le costó ni un duro el cambio de la supuesta pieza defectuosa pero las dos semanas que se quedó sin máquina y sin trabajar ahí quedan para la posteridad, y la semilla de la duda sobre la calidad de los productos de Apple ya está sembrada en su mente (también era un ferviente maquero, espero que lo siga siendo a pesar de todo).
Después, una llega a la redacción y se encuentra con un montón de cartas de lectores que le cuentan sus penas (bueno no todos, pero cuando los ánimos están por los suelos todo te afecta el doble...).
En suma, que esta vuelta de vacaciones no ha supuesto el mejor estímulo para escribir una columna constructiva a menos que estén dispuestos a volverme a leer glosando los errores de Apple, las perversiones de Microsoft y lo dura que es la vida. Intenté persuadir a mi jefe para que me dejara volver a irme de vacaciones y que este mes el Bits y Beeps lo escribiera mi hermana pero parece que no le convenció la idea de hablar sobre macrófagos y baciliformes (es que mi hermana es bióloga...).

Y para eso están los amigos...

Entonces vienen los amigos para subirte la moral, que para eso están. Uno de ellos insiste en que se compra MACFORMAT exclusivamente por las secciones de MacRespuestas y Primera Ayuda (el Bits y Beeps.. ¿eso qué es?). Después abro el correo electrónico y un padre argentino me echa una larguísima perorata sobre la vida de su hija arquitecta y su Mac y me pide que sea más “objetiva” en mis ataques a Microsoft y me cuenta que como Windows no haya nada... y otro lector me recrimina lo aburrida y repetitiva que le pareció mi serie de “Desmitificandos...” sobre el Mac. También es verdad que el amigo de antes me comentaba lo mucho que le gustaba esta revista porque no íbamos de triunfalistas y eramos más críticos que otros y que muchos lectores nos felicitan y aseguran que les encanta esta columna y toda la revista. Las cosas como son, que agradezco mucho a todos sus ánimos.
Y mientrastanto Apple ha vendido su Mac 25 millones y parece que ha empezado a mejorar sus resultados fiscales (cosa que no me sucede a mi) y a encauzar mejor el futuro y una servidora, a pesar de sus biorritmos bajos, siente que quiere al Mac más que nunca porque sino fuera por él ¿cómo me las arreglaría para superar estos días malos?

P.D. EL COLMO
Además este verano ha llovido casi cada tarde...

Publicado en MacFormat nž 18, octubre 1996