Las
malas artes de Microsoft
Algunas de las cosas que todo usuario debe saber sobre el imperio de
Bill Gates
Por
Núria Almiron
Microsoft es sin duda alguna una de las empresas que más enemigos
se ha creado en el mundo de la informática personal. Desde sus
métodos a la calidad de sus productos, pasando por su prepotencia,
este imperio con sede central en Redmon, Washington, y que en 1994 ocupaba
el puesto 250 del ranking de Fortune de las 500 principales empresas
de los EE.UU. a pesar de ser una empresa que sólo vende
software y sistemas operativos se ha ganado estas antipatías
a pulso. En estos momentos, la eternamente retrasada aparición
de Windows 95, el lanzamiento del impresentable Word 6.0 para Macintosh
o sus ambiciosas pretensiones en el mundo de las redes de comunicaciones
con Microsoft Network son sólo algunos de los temas que le mantienen
permanentemente en el candelero y, como ya es habitual, no precisamente
por sus méritos.
Pero si bien es a nivel corporativo donde más odios se ha creado,
no todo el mundo, entre los usuarios, percibe a Microsoft como una amenaza.
Concretamente, en el entorno de los PC la compañía de
Bill Gates goza de mucho prestigio y no parece haber signos de preocupación
ante el crecimiento y desarrollo de una empresa con las aspiraciones
monopolísticas de Microsoft. Sin embargo, si una empresa no debe
nunca subestimar a un adversario, tampoco los usuarios deben subestimar
las consecuencias que para ellos puede tener un mercado monopolizado.
Un
poco de historia
Durante años
IBM fue el gran enemigo de Apple, fue su objetivo a batir, aquello que
simbolizaba todo lo que Apple quería destruir. Sin embargo, muchos
olvidaban que IBM entró en la carrera de la informática
personal de la mano de Microsoft que puso a su disposición un
sistema operativo barato y críptico, el DOS, para sus primeros
ordenadores personales. Pero IBM nunca ha tenido en el mercado de la
informática personal los mismos resultados que tuvo y tiene en
el ámbito de la empresa. El PC de IBM marcó el estándar
de toda una época pero el prestigio que envolvía al Big
Blue no tenía nada que ver con sus ventas, dolorosamente arañadas
por los baratísimos clónicos que proliferaban aquí
y allá. El gran triunfador de toda esta historia no es otro que
Bill Gates.
También el Mac le debe mucho a este mago de las finanzas. Si
bien es verdad que Excel y Word dieron el impulso principal al Mac en
la segunda mitad de los 80, también representaron las principales
bazas de Microsoft a la hora de presionar a Apple. Es harto conocido
que Apple retrasó sus demandas contra Windows ante las amenazas
de Gates con abandonar el desarrollo de Excel y Word para Mac, entre
otras. En estos momentos, y a pesar de la paradoja de ser uno de los
principales desarrolladores para Mac, Microsoft es claramente el principal
enemigo del Mac. De hecho es una cuestión de supervivencia para
Gates, para quien no se trata sólo de desbancar al Macintosh
sino de echar a la cuneta a todo aquel que se atreva a ocupar una parcela
importante de la industria informática, desde los sistemas operativos
a la multimedia, el software o las redes de comunicación.
Pocos
escrúpulos, mucho marketing y un buen equipo a sus espaldas.
Alguien dijo una
vez de Microsoft, o mejor de Bill Gates, que su estrategia consistía
en lanzar un producto mediocre, conseguir el soporte de la industria
para convertirlo en un estándar y, sólo después,
empezar a pulirlo. Esta estrategia tiene dos consecuencias principales:
1¼ Tiene la virtud
de eliminar, en la mayoría de mercados y la mayoría de
veces, a los contrincantes pequeños del juego (al crearse un
estándar, muchos productos de pequeñas compañías
quedan desbancados);
2¼ Requiere que,
por norma, Microsoft tenga que sacar varias versiones antes de poder
ofrecer algo digno (la primera versión presentable de Word fue
la 3 algunos dicen que la 4, y Windows no funcionó hasta la 3.1.,
por poner sólo dos ejemplos).
Es decir, todo el
mundo sale perdiendo menos Microsoft: los competidores porque no pueden
seguir en el mercado, aunque posean productos mejores, y los usuarios
porque tienen que pasar por una retahíla de versiones que nunca
deberían haberse puesto en circulación, a no ser que como
versiones beta.
Estar
sólo en el mercado sólo es bueno para los beneficios de
la propia empresa
Que Microsoft aspira
a monopolizar la industria de la informática personal es algo
que está más que claro y por lo que ha sido perseguido
judicialmente más de una vez en los EE.UU. La práctica
general seguida por Gates, que no tolera a los competidores, es comprar
aquellos productos que puedan hacerle la competencia o incluso comprar
a la empresa que los fabrica. Es habitual que Microsoft absorba a otras
compañías por el mero hecho de que estas fabrican productos
mejores que los suyos.
Para Gates no se trata de ser el primero sino de ser el único.
Evidentemente, ello nunca puede ser bueno para el usuario, sea cual
sea el entorno en el que se mueva. Un monopolio nunca redunda en beneficio
de la calidad de los productos. En este sentido, y como ya he dicho,
Microsoft ha demostrado ser muy proclive a lanzar productos muy inacabados
o poco probados con la única finalidad de salir al mercado antes
que los competidores.
El
arte de machacar a la competencia aunque ésta tenga productos
mejores
Mucha gente se pregunta
cómo es posible que Windows se haya extendido cómo lo
ha hecho cuando se trata de un burdo simulacro de interfaz gráfico
¿no será que no está tan mal? acaban por pensar...
No creo que se necesite ser muy brillante para darse cuenta que Windows
nunca se habría popularizado como lo ha hecho si no hubiera tenido
a su disposición un parque de ordenadores DOS con buena parte
de sus usuarios torturados y a punto para aceptar cualquier mejora que
simplificara su existencia, por pequeña que ésta fuera.
El gran mérito de Microsoft no ha sido conseguir catapultar Windows
a la fama sino vender 80 millones de copias del DOS. Los motivos son
diversos pero especialmente se deben a algo que siempre le ha faltado
a Apple: un olfato comercial brutal. Microsoft no sólo se apoderó
por medios dudosamente éticos del sistema operativo de Seattle
Computer para vendérselo a IBM sino que además tuvo la
habilidad de reservarse el derecho de licenciar este sistema a quien
quisiera. Después de esto Windows lo tenía más
que fácil.
Otros
ejemplos de malas artes de Microsoft
Estas prácticas
mercadotécnicas de Microsoft también las están
viviendo de nuevo Apple y las compañías que apoyan la
arquitectura OpenDoc. Todo el mundo sabe que Microsoft está presionando
fuerte (por no decir otra cosa) para que no se siga con el desarrollo
de OpenDoc y poder así situar a OLE como estándar del
mercado, a pesar de las notorias inferioridades que su sistema de arquitectura
abierta tiene con respecto a OpenDoc de Apple.
Word
6.0
Word 6.0 merece
una historia a parte en esta explicación porque ejemplifica sobremanera
la estrategia de Microsoft. Esto es así porque se trata no sólo
de una versión impresentable que nunca debería haber salido
a la calle sino que, además, da muestras del mayor desprecio
hacia el entorno del Mac y, evidentemente, hacia sus usuarios.
Word 6.0 salió a la calle en noviembre pasado en los EE.UU. El
reclamo publicitario proclamaba todas sus nuevas virtudes, que no son
pocas, y su actualización a PowerPC. En primer lugar cabe destacar
que el usuario de Power Macintosh que adquiría este producto
se encontraba al abrir la caja con un vale que debía remitir
a Microsoft para que le enviaran los archivos de la actualización
a Power Mac, que en realidad no estaban en el programa y que muy pronto,
según Microsoft, estarían listos... Sin comentarios.
El volumen de críticas recibido por el producto es tan alucinante
(recomiendo profusamente la lectura de revistas Mac americanas donde
se publican cartas de usuarios indignados que afirman que han tenido
que volver a la versión 5.1. para poder continuar su trabajo.).
Las quejas eran principalmente de dos tipos:
1) Técnicas.
Concretamente la gente se ha quejado de su lentitud al arrancar, al
trabajar con muchas fuentes, con los recuentos y cálculos, en
la repaginación y a la hora de imprimir ciertos documentos. Vaya,
que Word 6.0 era poco más o menos una tortuga comparado con la
versión anterior.
2) De interfaz.
El interfaz de esta versión de Word no mantiene los estándar
de la antigua versión y es idéntico al de la versión
Windows, para quien ha sido programado inicialmente y traducido después
a Mac. El usuario Macintosh tiene que adaptarse a ese nuevo entorno
y acostumbrarse a nuevos comandos y, en definitiva, a un programa distinto.
Microsoft ha considerado que no tenía por qué molestarse
en mantener el interfaz de la versión para Mac y que el de Windows
era mejor. Sin comentarios.
Tras esta avalancha de quejas, Microsoft ha decidido lanzar inmediatamente
una nueva versión, la 6.0.1 que solucione los problemas de lentitud
(que no los de interfaz, evidentemente) y que ya estará actualizada
a PowerPC. En España la versión 6.0 llegó, según
tengo entendido, aunque yo no conozco a nadie que se la haya comprado.
Las últimas noticias que tengo es que ya no está disponible
en ningún distribuidor, bien porque la han retirado bien porque
las han vendido todas, a la espera de recibir la 6.0.1.
De todos modos siempre podemos sacar algo bueno de toda esta historia
y es que Microsoft ha conseguido que muchos usuarios Macintosh se planteen
muy seriamente su paso a otros procesadores de texto muy competitivos
y cuyos programas han sido diseñados pensando en y para el Mac.
Windows
95 no muerde... por ahora.
Recientemente un
estudio de DataQuest predice que en un futuro próximo el sistema
operativo del Mac va a quedar reducido a la mitad ante la hegemonía
de Windows 95. La verdad es que Windows 95 está poniendo nerviosos
a más de un distribuidor de Apple y, me atrevería a decir,
que a la propia compañía de la manzana. Pero ¿realmente
todo el mundo puede estar tan convencido de que todos los usuarios de
la versión 3.1. van a pasarse tan tranquilamente a Windows 95?
Cuando llegó Windows. 3.1. se dijo lo mismo del parque de usuarios
DOS y la realidad ha sido que sólo una parte de ellos se han
pasado al entorno gráfico de Microsoft. Si una proporción
similar, o incluso mayor, se pasa a Windows 95 lo que obtendremos no
será un predominio absoluto de esta nueva versión sino
un parque de sistemas operativos más fragmentado aún.
Por otro lado, Windows 95 lo tiene más difícil para captar
a nuevos usuarios que no provengan de Windows 3.1 o del DOS, especialmente
si la ofensiva iniciada con el PowerPC da los frutos esperados.
Los
Wintel-predicadores
Pero lo que más
me sorprende es la expectación de los actuales usuarios de Windows
ante el lanzamiento de Windows 95. Curiosamente se habla siempre del
fanatismo o evangelismo de los usuarios del Macintosh pero yo querría
hacer hincapié en el evangelismo "a lo telepredicador"
de los futuros usuarios de Windows 95 para los cuales la principal virtud
de este sistema operativo parece ser su parecido con el Mac. Estos usuarios
son absolutamente conscientes de que todo, o casi todo, lo que aporta
Windows 95 ya está en el Mac desde hace años (el tan de
moda plug and play por ejemplo) pero, sin embargo, nunca han querido
abandonar la plataforma Wintel. Su inconsciente les hace desear algo
que su consciente no les permite comprar mientras provenga de Apple.
Se trata de un evangelismo defienden una plataforma no propietaria,
con precios competitivos, abierta, etc. y odian al Mac que se
sustenta sobre una plataforma que no es abierta ni competitiva ni nada
de todo esto porque crea adictos dependientes de sus constantes e indispensables
mejoras tecnológicas. Para colmo, el mérito está
en tener todo lo que tiene el Mac. Es un evangelismo propio de telepredicadores:
defiende a ultranza algo sin fundamento racional y que, además,
crea dependencia tecnológica.
Apple tiene que reaccionar más
Sin duda alguna debemos felicitarnos porque con la alianza PowerPC con
IBM y Motorola, Apple ha dado muestras de identificar por fin a Microsoft
como su enemigo o, al menos, principal contrincante. El miedo ante uno
de nuestros principales proveedores de software es obvio que sigue existiendo
desde las filas de Apple pero parece que se ha dado ya un gran paso.
Sin embargo, Apple no puede dormirse en los laureles porque como dice
un compañero de esta revista: "las guerras no forzosamente
las ganan los que tienen la razón sino lo que tienen el poder
para ganarlas...".
Cómo
Microsoft dejó tirado a IBM
A finales de los años 80, IBM pidió a Microsoft un sistema
operativo de interfaz gráfica para sus ordenadores y Microsoft
empezó a desarrollar el OS/2. Bill Gates prometió lanzar
el OS/2 primero para que sobre él corriese la próxima
versión de Windows, la 3.0. Al final, Microsoft dejó de
apoyar el OS/2 y lanzó Windows 3.0 mucho antes de lo previsto
y corriendo sobre DOS. IBM creyó que el OS/2 sustituiría
a Windows y se encontró con que Windows 3.0, absorbió
casi todo el mercado potencial del OS/2 antes de que éste pudiera
ni tan solo salir al mercado.
IBM
y el PowerPC
Parece como si IBM no acabara de decidirse a ir a por todas en la ofensiva
PowerPC. Posiblemente haya querido esperar a ver cómo se desarrollaba
la experiencia PowerPC de Apple antes de lanzarse al ruedo, pero todo
esto no hace más que alentar a los Wintel-predicadores que aún
no han podido digerir la alianza de Apple e IBM y que en su interior
esperan que el big blue dé la puñalada por detrás
a Apple en cualquier momento...
Publicado en
MacFormat n¼ 3, junio 1995