Unos
contra otros y todos contra todos
Demandas, pleitos, apelaciones, contraapelaciones y demás procesos
judiciales invaden la industria informática actual
Por
Núria Almiron
Recientemente todos hemos podido leer la historia de la demanda judicial
que una secretaria de Minnesota interpuso en 1993 contra Apple e IBM
Corp. acusándoles de ser los causantes de sus problemas de salud
debido al mal diseño de sus respectivos teclados. La demandante,
que pedía más de 50.000 dolares (más de 6 millones
de Ptas.) por daños y perjuicios, aseguraba que su pérdida
de movilidad en manos y brazos, debida al uso de estos teclados, la
había obligado a dejar su trabajo.
Este ejemplo es sólo una muestra de hasta donde están
llegando las cosas en un sector que, a nivel jurídico y legal,
sigue estando muy verde, es decir, precariamente regulado (en Estados
Unidos, aquí, y en todas partes). El caso es que el sector de
la informática y especialmente el del software está plagado
de demandas judiciales, pleitos y litigios de todo tipo en un intento
de conseguir en los tribunales lo que no garantizan las leyes. Demandas
frívolas, y demandas no tan frívolas, se suceden en un
marco de competencia a veces sólo desleal, a veces, feroz. En
este marco, cuando los clientes y los accionistas no están demandando
a los desarrolladores, los desarrolladores demandan a los primeros o
se demandan entre ellos. Entre estos últimos, destacan, como
demandantes y demandados más habituales, las compañías
de desarrollo más importantes. Todos aquellos que leyeron mi
artículo del mes pasado sobre Microsoft podrán comprobar,
en éste, cómo la empresa de Bill Gates tiene uno de los
papeles estrella de este escenario. (Sírvame también todo
ello para aportar más pruebas objetivas a mi ofensiva anti-Microsoft
del último número).
Las batallas legales que se libran en este sector no tienen nada que
envidiar a la que puedan librarse en otros sectores económicos
actuales.
Triste
fin para una triste historia: Apple pierde la batalla legal por el interface
del Mac
De entre todas estas
batallas destaca lo que parece ser el final de la histórica demanda
de Apple a Microsoft por Windows 3.0. En la primavera de 1988 Apple
demandó a Microsoft Corp. y a Hewlet Packard alegando que sus
respectivos sistemas operativos, Windows 3.0 y New Wave, eran una copia
a gran escala de la interface del Mac. Concretamente ambas empresas
utilizaban elementos visuales para el diseño de sus interfaces
que no estaban incluidos en la licencia de 1985 en la que Apple autorizaba
a Microsoft a incorporar a Windows determinadas características
del Mac OS.
Después de siete años de resoluciones y apelaciones continuas,
el año pasado los tribunales resolvieron que más del 90%
de Windows y dos terceras partes de New Wave quedaban cubiertas por
dicha licencia y que el resto de símbolos no estaban protegidos
por copyright alguno y que muchos no eran ni originales de Apple. Con
lo cual el juez dictaminaba que ambas empresas tenían todo el
derecho legal a utilizar los elementos que Apple reclamaba como no incluidos
en la licencia de 1985. La apelación que Apple hizo a la Corte
Suprema de los EE.UU. fue rechazada definitivamente en febrero pasado.
Que Apple iba a perder definitivamente esta batalla no es nada nuevo.
Que Apple reaccionó tarde y mal tampoco lo es. Pero ello no empaña
el mal sabor de boca que a una le queda.
Y la cosa no acaba aquí, porque no sólo hemos comprobado
cómo los jueces americanos sienten el peso de Windows sobre sus
espaldas, sino que además Microsoft ha iniciado el proceso legal
necesario para conseguir que el vencido, es decir Apple, le pague los
gastos legales de siete años de abogados y papeles al vencedor,
es decir, Microsoft. Deprimente. Pero a Microsoft no todo le sale tan
bien, jurídicamente hablando.
Microsoft
bajo investigación federal
El departamento
de justicia ha estado investigando a Microsoft durante más de
un año por prácticas de competencia desleal (por ejemplo
sobre cómo licencia sus sistemas operativos). Al finalizar ese
año, sea lo que fuere lo que el departamento de justicia norteamericano
descubriese, ambas partes, el gigante del software y el gobierno, accedieron
a llegar a un acuerdo para evitar ir a los tribunales. Pero hete aquí
que en los EE.UU. dicho acuerdo sólo puede hacerse oficial mediante
la firma de un juez competente que llegado el momento se negó
a oficializarlo alegando que:
a) el departamento de justicia no había tenido en cuenta muchas
demandas de competencia desleal lanzadas contra Microsoft;
b) el susodicho departamento no quería precisar los detalles
de cómo se había llegado al acuerdo con el gigante del
software.
Por lo que se ve, es habitual que la administración americana
llegue a acuerdos con grandes e influentes corporaciones con las que
acaba pactando digamos que sin tener muy en cuenta los intereses del
consumidor, cosa a la que se opone más de un juez con escrúpulos
anti-monopolio.
La
por ahora fallida fusión de Microsoft con Intuit
Pero Microsoft también
ha sido investigado por el departamento de Justicia desde que, el pasado
octubre, hiciera pública su decisión de fusionarse con
Intuit (en EE.UU. las fusiones de grandes empresas deben ser revisadas
y aprobadas por el gobierno federal).
Pues bien, el pasado abril se supo que el departamento de justicia está
decidido a impedir esta fusión. La concentración de poder
era en este caso demasiado flagrante incluso para el propio departamento
federal. El caso es que esta decisión, junto con la anterior
oposición judicial a un acuerdo por el tema de la competencia
desleal, han hecho descender consecutivamente el valor de las acciones
de Bill Gates con lo cual la empresa está buscando desesperadamente
una solución a sus males legales.
Pero ¿qué ocurre con Microsoft e Intuit? se preguntarán.
Resulta que Intuit es una empresa que se ha hecho conocida por el éxito
de su programa de finanzas Quicken. Microsoft, con su propio producto
financiero, Microsoft Money, nunca ha conseguido superar a Quicken e
imponerse en el mercado. Gates quería fusionarse con Intuit para
poder tener a tiempo un paquete financiero de éxito que pudiese
utilizar con los servicios de transferencias financieras de Microsoft
Network (el servicio on-line que lanzará en agosto con Windows
95). Es a todas luces claro que esta fusión habría supuesto
la concentración en unas solas manos de este tipo de software
la cual cosa habría perjudicado indudablemente a los usuarios
en términos de precios e innovación. Y en un alarde de
generosidad (y en un último intento de convencer al departamento
de justicia) , Microsoft llegó a proponer la venta de su propio
paquete, Money, a su más directa competencia en el terreno del
software, Novell (que ya por cierto ya poseía una licencia para
comercializarlo), cosa que no fue considerado suficiente para el gobierno.
No hay que ser optimistas. Esto puede suponer un gran frenazo a Microsoft
en este terreno pero las salidas que pueda inventarse Gates por otros
lados pueden ser infinitas.
Tampoco
Microsoft Network está libre de sospecha
Y es que nadie desaprovecha
la oportunidad de atacar al gigante. En febrero pasado se supo que ASCII
Group Inc., un consorcio americano que representa a más de 1.075
distribuidores, está intentado que el gobierno inicie otra investigación
antimonopolio sobre el futuro servicio electrónico de Microsoft.
Este consorcio alega que Microsoft Network, que saldrá al mercado
como parte integrante de Windows 95, se salta ilegalmente a los distribuidores
al permitir que los fabricantes de ordenadores y de software vendan
productos directamente a los usuarios. Este grupo de opositores a Microsoft
asegura que, para seguir siendo competitivos, los distribuidores se
verán obligados a vender PCs con Windows 95. La verdad es que
no vemos muy claras estas razones pero, como digo, nadie desaprovecha
oportunidad alguna para poner un poco más de cizaña al
fuego. Y no cabe duda de que, en estos casos, esto siempre es bueno
para los usuarios porque no es cuestión de preferir Windows o
Macintosh, es cuestión de poder elegir, y eso es justamente lo
que pretende evitar todo monopolio.
El
litigio por QuickTime
Tal vez lo más
candente en estos momentos sea, sin embargo, la demanda que Apple interpuso
en febrero pasado contra Microsoft e Intel alegando que ambos habían
duplicado y distribuido tecnología QuickTime sin su permiso.
El tema no tiene desperdicio:
1¼ Canyon, una empresa
que trabaja simultáneamente para Apple en Quicktime for Windows
y para Intel en Display Control Interface, incorporó tecnología
Quicktime en el sistema que estaba desarrollando para Intel, sistema
que a su vez Intel licenció a Microsoft para Video for Windows.
2¼ Apple interpuso
inmediatamente una demanda judicial contra ambos por utilizar código
de Quicktime (concretamente en los kits para desarrolladores de Video
for Windows) y consiguió una orden judicial para detener temporalmente
la comercialización de los productos de Microsoft que incorporaban
esta tecnología.
3¼ Los demandados,
Microsoft e Intel, se apresuraron a responder, en un alarde de cinismo,
que en dos semanas podían tener su propia versión del
código Quicktime en litigio debido a lo trivial y sencillo de
su programación. (Evidentemente la respuesta está a la
altura de las acciones anteriores. Apple afirma que no tiene nada de
sencillo ni trivial pues, de lo contrario, no lo habrían copiado.)
4¼ Mientras tanto,
Microsoft ha seguido distribuyendo como si nada el kit de desarrollo
para Video for Windows y ofreciéndolo on-line y gratuito a sus
desarrolladores.
5¼ Lo mejor llega
cuando la disputa se traslada a Internet donde empleados de Apple aconsejan
por su cuenta a los desarrolladores de Video for Windows que se pasen
directamente a Quicktime.
6¼ Ante lo cual
la ira del gigante es mayúscula e interpone una contrademanda
contra Apple alegando (no pierdan palabra):
a) que Apple utiliza prácticas desleales;
b) que Apple ha orquestado una falsa campaña contra la impoluta
tecnología de Microsoft;
c) que los empleados de Apple, bajo identidades falsas, se dedican a
captar a los desarrolladores de Microsoft prometiéndoles una
amnistía legal si se pasan a Quicktime y abandonan Video for
Windows.
La verdad es que
cuando Apple afirma que en este tema, como en muchos otros, Microsoft
no ha hecho ningún esfuerzo por llegar a una entente cordial,
me lo creo a pies puntillas. ¿Para qué necesita llegar
a un acuerdo previo cuando puede conseguir lo mismo unos cuantos meses
después y aprovechar ese interludio para colocar sus productos?
Estos y muchos otros procesos judiciales siguen en marcha y no parece
que la situación vaya a disminuir hasta que las normativas en
materia de patentes y derechos de autor se desarrollen mucho más
en este sector. Y no se trata sólo de Apple y Microsoft o Apple
y Intel o Microsoft y el resto (aunque cabe decir que la estrella de
la función siempre es el mismo). Como decía el CEO de
Borland International Inc., Philippe Kahn, en una carta a The Wall Street
Journal en abril pasado: Estoy convencido que ustedes (dirigiéndose
al CEO de Lotus Development Corp., Jim Manzi) y sus clientes estarían
mucho mejor servidos si invirtiesen menos en su departamento legal y
más en investigación y desarrollo. Y es que se trata,
en definitiva, de evitar, legislando más y mejor, que la excesiva
concentración de poder en manos de unos pocos acabe por deteriorar
la calidad de vida de los muchos restantes.
Apple
dejó que Windows se asentará en el mercado
Apple ha perdido la batalla legal contra Windows después de siete
años de litigio y no nos cabe duda de que buena parte de culpa
es de la propia compañía de la manzana, especialmente
por esperar demasiado a demandar a Microsoft. ¿Qué juez
se habría atrevido a ir contra Bill Gates a esas alturas?
La
secretaria que demandó a Apple e IBM por sus teclados
Es muy raro que los litigios entre usuarios y corporaciones acaben en
los tribunales, los acuerdos previos en los que la empresa ofrece alguna
compensación al usuario son lo más habitual. El caso de
la secretaria de Minnesota que pedía 50.000 dólares a
Apple e IBM por padecer RSI a causa de sus teclados no es muy habitual
porque los jueces tienden a aceptar cualquier compensación, o
intención de ello, que hagan las empresas. En este caso, la demandante
tuvo que conformarse con el hecho de que Apple haya diseñado
un teclado más ergonómico como muestra de su preocupación
al respecto. Lo que conseguirá de IBM ya es otro cantar.
¿Qué
es el RSI?
RSI (Repetitive stress injuries) es una de las enfermedades que se asegura
provocan los ordenadores. Se trata de dolores insistentes debidos a
actividades repetitivas especialmente en extremidades y espalda.
El
Comité de Lucha contra Microsoft Corporation
En Orlando, EE.UU., existe un comité que se autodenomina Comité
de lucha contra Microsoft Corporation y pretende evitar que esta
empresa siga monopolizando progresivamente los servicios informáticos.
Sus acciones tienen por objetivo que la solución esté
en la legislación y no el la litigación. Es decir, que
se legisle para que sean las leyes (es decir, los parlamentos) y no
los jueces los que decidan sobre los temas en conflicto.
Publicado en
MacFormat n¼ 4, julio/agosto 1995