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La moda Internet ¿El futuro a un paso?

Por Núria Almiron


De un tiempo a esta parte parece que todos tengamos que acabar hablando de Internet sea como sea. En esta columna he comentado repetidas veces de la importante apuesta que Apple ha hecho en cuanto a tecnologías para integrar la red de redes a nuestro entorno de trabajo. Pero ¿qué es Internet?

Un fenómeno

Internet es muchas cosas: es un fenómeno comunicativo, un fenómeno tecnológico y en definitiva un fenómeno social. Pero también es una novedad que está de moda, que vende y que queda bien saber de qué va. Dónde acaba una cosa y dónde comienza la otra es difícil de saber pero, si bien es cierto que hay mucha gente que ya utiliza la Red de Redes para trabajar, comunicarse y divertirse, también lo es que hay muchísima otra gente que sólo habla de oído y que dice más de lo que sabe o ha podido experimentar. Al tanto con estos últimos porque se camuflan de maravilla y son los que más abundan, al fin y al cabo los auténticos internautas aún son una minoría con respecto al resto de la sociedad.
Por mi parte, estoy convencida de que muy poca gente es capaz en estos momentos de percibir la auténtica dimensión de este acontecimiento, y de que serán necesarios unos cuantos años para que la sociedad en conjunto pueda calibrar el impacto del fenómeno con todo su peso.

Estamos en época de cambios...

Yo creo que a nadie le cabe ya duda de que el fenómeno Internet ha cambiado o está cambiando nuestra vidas. En muchos aspectos. El principal: el acceso a la información. Con la Red de Redes, cualquier ciudadano de cualquier lugar del mundo, que disponga de ordenador y módem, puede acceder en estos momentos al mayor volumen de información que nunca un individuo habría podido soñar tener al alcance de la mano. Imagínense lo que quieran. Desde las últimas leyes aprobadas por los gobiernos, hasta las últimas novelas de nuestro escritor predilecto pasando por listas de precios de lo que queramos, catálogos de productos de todo tipo, índices bibliográficos de exhaustividad mundial, todo tipo de publicaciones de ocio, política, economía, ecología, etc. etc. etc. Y muchísimas más cosas que poco a poco irán incorporándose a la Red, porque, no les quepa duda, todo, absolutamente todo acabará estando disponible en Internet. Evidentemente también tendremos acceso a todo tipo de basura: demagogia política, apologías de todo tipo, pornografía y lo que se quiera imaginar. Pero en la misma y justa proporción en que nos encontramos toda esta basura en la vida real. El cine, la televisión, la radio, los periódicos, las revistas, todos estos soportes tiene en mayor o menor medida ejemplos-basura, por llamarles de algún modo. Y en la medida que esta basura es fruto de una demanda social pues ¿ya me dirán si no es un poco iluso no esperar que hicieran igualmente acto de presencia en Internet? La opción está ahí, y cada cual es libre o no de escogerla igual que lo es en los soportes tradicionales.
También ha cambiado la forma de comunicarnos con la gente. En estos momentos tenemos posibilidades de contactar con personas con las que, de otro modo, muy difícilmente podríamos entrar en contacto. La libertad de respuesta que permite el correo electrónico, se lee y se responde cuando se quiere, hace que sea mucho más fácil que se produzcan estos contactos y que el ritmo de interactuación sea, además, mucho más rápido que a través de los medios tradicionales. Todo ello permite, en consecuencia, que la gente lo tenga más fácil para participar en movimientos o actividades sociales de envergadura mundial como en las recientes protestas ecologistas contra las actividades de determinados gobiernos.
Por descontado las posibilidades de teletrabajo son infinitas. Los escritores, traductores, periodistas o cualquier persona que desarrolle una actividad que sea susceptible de ser enviada electrónicamente ya no necesita trabajar fuera de casa o al menos ya no necesitan condicionar su vivienda al lugar de trabajo. Igualmente se ve afectada la vida social. Las personas con afinidades comunes (juegos, lectura, cine, o lo que sea) pueden ponerse en contacto fácilmente, ya no en clubs locales como hasta ahora sino a nivel mundial. Cualquier apasionado de Magic o de las películas de Woody Allen o Steven Spielberg puede desde casa compartir opiniones e informaciones de todo tipo con el resto del mundo, literalmente. Y así podría seguir con más y más ejemplos.
En definitiva, la comunicación, la información y el entretenimiento serán las grandes áreas donde el impacto de Internet afectará de lleno.

Los ignorantes serán más ignorantes que nunca

Por otro lado, esto puede tener un efecto claramente perverso sobre nuestra sociedad. Los beneficios son obvios y no quiero aburrirles con eso. Pero en una sociedad de la información como la actual, un fenómeno como Internet posiblemente agrave aún más las diferencias existentes entre los que tienen la información y los que no la tienen. Antes hablaba de que estoy convencida que muy poca gente en la actualidad es capaz de percibir con todo su peso el alcance y efecto real de un fenómeno como Internet. Pues de igual modo estoy convencida que muy poca gente en estos momentos es consciente del abismo que puede surgir entre las personas si no se hacen bien las cosas. Hay quien ha llegado a comparar esta actual revolución con la revolución que produjo la imprenta en el conocimiento humano. Por contra, yo comparto la tesis de los que afirman que el efecto de las actuales nuevas tecnologías como Internet será mucho mayor que ninguna otra revolución habida hasta el momento y que las diferencias entre los que tienen la información y los que no la tienen aumentarán como más que nunca porque la cantidad de información y de posibilidades que Internet —y las nuevas tecnologías ligadas a la red— abren no tiene parangón en la historia de la humanidad.

Estamos dibujando el futuro

Un profesor de la Universidad de Oxford, Luciano Floridi, que ha reflexionado mucho sobre este tema, afirma que Internet llegará a cambiar incluso la forma en cómo pensamos. En un interesantísima ponencia que realizó ante la UNESCO el pasado 23 de junio desgranaba una lista de aspectos que él consideraba estaban en juego en estos momentos a causa de Internet (por no llamarlos propiamente “problemas”), de entre las cuales destacan algunas de las reflexiones más interesantes que he leído hasta el momento acerca de la red de redes.
Así, Floridi habla del nacimiento de la “discriminación digital”, es decir, de la tendencia creciente actual a preferir la información digital por encima de la no-digital simplemente porque está disponible on-line, no por su calidad. Después está el problema de que la información almacenada es mayor que la que humanamente podemos manejar: la cantidad de información potencialmente disponible se ha multiplicado descontroladamente mientras que nuestra capacidad para procesar esta información no ha mejorado en la misma proporción. La cantidad de información y los medios para organizarla no han crecido proporcionalmente. Este autor también destaca el problema del acceso a tal cantidad de información: las posibilidades de aprovechamiento de tal cantidad de información por una mente humana es un problema aún por resolver. Otras ideas que lanza este teórico hacen referencia al peligro de la creación de una nueva élite tecnológica si no se garantiza el acceso universal a la red; al peligro que la descentralización cultural que implica la red lleve a una fragmentación del conocimiento; a la facilidad con que puede publicarse una información y que puede hacer (de hecho está ocurriendo) que prolifere gran cantidad de basura que se mezcla con la información útil de verdad y entorpezca la rapidez de localización de ésta última; Etc
Para Floridi Internet es como un nuevo país con una población creciente de millones de habitantes a los que hay que estructurar para aprovechar al máximo su potencial. Y en estos momentos, nos encontramos en una fase crucial porque es ahora cuando estamos dando forma al futuro, cuando estamos, en palabras de este autor, dotando al cuerpo del conocimiento organizado —el generado por la humanidad a lo largo de su historia— de una nueva vida electrónica y es por ello que al hacer esto estamos construyendo la herencia digital del próximo milenio. Por ello Floridi, cuyo texto les recomiendo a todos, afirma que “según cómo satisfazcamos tal reto las futuras generaciones nos considerarán el nuevo Pigmalion o el viejo Frankenstein”. En nuestras manos está.


LA RED
La moda/fobia Internet está dando lugar a todo tipo de ofertas y, como no, la industria cinematográfica se ha apresurado a darnos su versión comercial del asunto. La Red es una película que “intenta” mostrar, sin demasiado optimismo, el potencial de Internet.

EL MAC EN INTERNET
No es casualidad que el porcentaje de usuarios de Mac que navegan por las redes sea tan alto. Estos usuarios lo hemos tenido mucho más fácil que el resto para configurar nuestra máquina para Internet (aunque “mucho más fácil” no quiere decir fácil), pero Apple, una vez más, no ha sabido aprovechar esta ventaja inicial.

LUCIANO FLORIDI
L. Floridi es investigador y profesor en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña, y es catedrático de filosofía por la Universidad de Roma y por la Universidad de Warwick. Ha publicado numerosos artículos sobre epistemología, transmisión de textos, historia del escepticismo e informática y humanidades.El texto que menciona el artículo es “Internet: Which Future for Organized Knowledge, Frankenstein or Pygmalion?”, que ha estado circulando en Internet durante los últimos meses.

Publicado en MacFormat n¼ 9, enero 1996