Introducción
a los libros electrónicos
1.
¿Qué son?
Los ebooks
o libros electrónicos son eso, libros en formato digital. Es
decir, textos que sólo pueden leerse con algún dispositivo
digital o electrónico en lugar de impresos sobre el papel. Los
libros electrónicos tienen en su favor una facilidad de distribución
monumental, una reducción de costes todavía más
monumental y una rapidez de impresión nunca vista en el mundo
editorial:
- La
distribución se dispara porque se realiza evidentemente de
forma digital. Antes de Internet ya era posible encontrar textos digitales
en el ciberespacio pero el concepto de libro digital, de eBook, necesitaría
de la eclosión de la Red de redes para mostrar lo que verdaderamente
podía dar de sí el formato.
- La
reducción de costes también es notable porque en primer
lugar desaparecen los gastos en papel y la impresión convencional,
que se llevan buena parte de la factura de fabricación de un
libro convencional. Pero además los costes de logística,
distribución de los ejemplares a las librerías, almacenamiento,
etc. desaparecen. En el mundo digital sólo hay estrictamente
una copia, un ejemplar de cada libro en stock.
- La
rapidez de impresión es obvia. Publicar un texto en formato
digital es mucho más rápido que en papel aunque requiere
de los mismos mecanismos de revisión literaria que los texto
en papel, evidentemente.
Los eBooks
han traído además otra revolución: la del canal.
La sencillez y facilidad de la edición digital hace que cualquier
autor pueda fabricar y distribuir sus propios títulos digitales
y que las editoriales hagan las funciones de librería o estas
últimas se conviertan en editoriales. La edición digital
va revolucionar pues el sector editorial, lo está haciendo ya,
reduciendo costes, eliminando intermediarios y agilizando los procesos
de producción y comercialización.
2. ¿Cómo
funcionan?
Los libros
electrónicos funcionan evidentemente con dispositivos electrónicos.
Se trata de textos que se ofrecen en formato digital en distintos estándares
que básicamente podríamos agrupar en dos categorías,
los que son leíbles desde el ordenador personal y los que permiten
ser cargados en otros dispositivos.
Para
leer en el ordenador
PDF
Uno
de los formatos habituales en los que se comercializan los libros
electrónicos son en PDF (el estándar de Adobe).
Basta disponer del lector correspondiente (Acrobat Reader) para poder
leerlos cómodamente en el ordenador personal. Las posibilidades
con los libros en PDF son las mismas de cualquier archivo PDF (aunque
normalmente con la función de imprimir eliminada para evitar
copias ilícitas de los productos). Así, el lector puede
avanzar y retroceder en las páginas, dispone de un índice
de contenidos que funciona con hipertexto (al hacer clic sobre los
temas Acrobat Reader nos dirige directamente al punto en cuestión),
puede buscar cualquier palabra o párrafo que desee, etc. Personalmente
no creo que esta sea la mejor solución para leer un libro en
pantalla pues la calidad de los PDF no es la ideal para ello (no olvidemos
que estamos viendo una imagen de la página y no el texto directamente).
Lectores
propietarios
Otra
posibilidad disponible es la lectura de los libros mediante lectores
especiales que proporcionan los propios proveedores del producto.
El inconveniente aquí es que hay que descargarse un programita
que sólo sirve para los libros de ese proveedor y no para todos
los libros electrónicos, es decir, podemos acabar con el disco
duro lleno de programitas lectores diversos uno para cada libro según
cual sea el proveedor donde lo hayamos adquirido. La ventaja es que
normalmente son programas que permiten mayor vesatilidad que con los
archivos PDF y la calidad de lectura es mejor porque aquí si
tratamos con el texto directamente y no con una imagen de la página.
Una pequeña desventaja de esta modalidad, pequeña pero
infranqueable, es que normalmente los lectores propietarios de un
formato concreto sólo están disponibles para Windows,
los usuarios de Macintosh o de Unix, tan abundantes en la Red, dificilmente
tienen versión para ellos, aunque todos los proveedores aseguran
esto se solucionará en un futuro. Un ejemplo de lector propietario
es el que ofrece NetLibrary,
por ejemplo.
OnLine
Una
tercera posibilidad de lectura en el ordenador, a veces la única
suministrada (por ejemplo en el caso de la Biblioteca
virtual Juan Lluis Vives
o la Miguel
de Cervantes)
es la lectura directamente a través del navegador. A menos
que el usuario tenga la infinita paciencia de descargarse todas las
páginas web que acostumbran a formar parte de un texto (los
textos se fragmentan muchísimo para acelerar su descarga),
la lectura debe hacerse mientras se está conectado a Internet.
Esta medida está pensada para proteger los textos de copias
ilícitas y ofrecer su lectura en ordenadores públicos
sin coste telefónico para el lector, por ejemplo en bibliotecas
públicas. Sin embargo, cualquier usuario doméstico puede
acceder a ellos desde su casa, otra cosa es que pueda permitirse leerse
El Quijote de esta manera.
Para
leer en otros dipositivos
Los primeros
libros electrónicos descargables en el ordenador tenían
una gran desventaja con respecto a sus homólogos en papel: no
eran portables. Era necesario que pudieran ser leídos en cualquier
momento y lugar para poder constituir una competencia real al libro
de papel. Las soluciones más diversas no se hicieron esperar.
PDAs
Los
primeros asistentes personales digitales o PDA según las populares
siglas inglesas, son ordenadores de bolsillo que permiten a los usuarios
llevar la agenda, muchas utilidades de trabajo, el correo electrónico
e infinidad de recursos más encima cuando no están en
la oficina o en casa. Estos PDA constituían pues una plataforma
ideal para poder leer libros electrónicos. La plataforma de
PDA más extendida con diferencia es la de 3Com, Palm.
Sus dispositivos, ligeros y sencillos de emplear, triunfaron desde
el primer momento gracias a su software intuitivo y con numerosas
posibilidades y, sobretodo, gracias al buen reconocimiento de caracteres
del mismo, que permite a los usuarios escribir en sus pantallas con
un lapiz especial y que el ordenador reconozca sus trazos. Es difícil
encontrar hoy en día una editorial digital que no ofrezca sus
productos en formato legible por Palm. Para utilizarlo basta con descargarse
el lector correspondiente que, como en el caso de los lectores propietarios
utilizables desde el ordenador personal, acostumbran a tener las más
diversas opciones (marcas de páginas, anotaciones en cualquier
punto, búsqueda de texto, etc.).
eBooks
Desde
hace unos pocos años existen unos dispositivos parecidos a
los PDA pero cuya única función es servir de plataforma
lectora para los libros digitales. Estos dispositivos, que fueron
los que acuñaron el término eBook, acostumbran a tener
sin embargo una pantalla superior a la de los PDA para la lectura
y más opciones, al fin y al cabo sirven sólo para eso,
para leer libros digitales. Porbablemente el más conocido sea
Rocket-
eBook
pero más recientemente también han aparecido otros,
algunos de los cuales han integrado el formato de Microsoft, Microsoft
Reader, para eBook.
Y
lo que venga...
La mayor
parte de las investigaciones que se están realizando al respecto
pretenden conseguir dispositivos de lectura cada vez más cómodos
y parecidos al papel para evitar la sobrecarga excesiva que todavía
supone leer un texto excesivamente largo en una pantalla de cristal
líquido. Uno de los avances más espectaculare es el
conseguido con materiales que permiten la confección de dispositivos
que simulan una hoja de papel, con su delgadez y flexibilidad.
3. ¿Dónde
encontrarlos?
En la
actualidad existe una oferta creciente de editoriales sólo digitales
que parecen buscar cierta seriedad. Evidentemente, su gran mayoría
están todavía en inglés pero los primeros intentos
serios en castellano no se han hecho esperar y lo más probable
es que cuando es que su crecimiento sea tal que deje este texto obsoleto
en cuestión de meses.
Si te
interesa la edición electrónica te recomiendo visites
también la página personal de José
Antonio Millán.
4. ¿Es
más fácil publicar en formato digital?
La respuesta
inmediata lógicamente es sí. En primer lugar, cualquier
puede publicar sus libros en formato digital, basta con tener una Web
en Internet y escribir un libro. Por otro lado, las nuevas editoriales
digitales no sólo están luchando por conseguir los derechos
digitales de los grandes autores sino también hacen constantes
llamadas a los nuevos autores para que les envien sus obras. Evidentemente,
para una editorial, el riesgo con un autor novel es mucho menor en un
formato digital donde los costes de producción e intermediación
son menores, por no hablar de los de distribución.
Lo cierto
es que además, cualquiera puede montar una editorial digital
con un mínimo de conocimientos del mundo editorial. Y se están
viendo ya una profusión de sucedáneos de editoriales,
iniciativas más o menos profesionales, más o menos amateurs,
que están ya publicando en Internet títulos digitales
(ver por ejemplo Manuscritos,
El
Aleph ,
Estandarte
o Premura
por poner sólo unos poquísimos ejemplos de la invasión
de Webs de este tipo).
Sin embargo,
probablemente no sea tan fácil publicar en editoriales serias
o con ambiciones de serlo ni en editoriales tradicionales que se pasen
u ofrezcan adicionalmente edición digital (o sea tan fácil
o difícil como lo es en el mundo de la edición convencional).
La verdad es que no lo he probado.
En todo
caso, lo que sí es cierto es que los autores van a tener más
posibilidades porque la oferta de editoriales digitales de todos los
niveles y categorías en la Red va a ser innumerablemente superior
y los menores costes de producción de un título editorial
probablemente permitan aceptar textos minoritarios, innovadores o simplemente
más difíciles de comercializar, que lo que permite la
edición en papel.
5. El
futuro del libro
Los eBooks
o libros electrónicos son el futuro del libro. Probablemente
el libro de papel no esté condenado a desaparecer, pero la escasez
de materia primera y los nuevos hábitos digitales de buena parte
de la sociedad pueden hacer que el libro en formato electrónico
empiece a proliferar y constituya un producto tan normal y corriente
dentro de unos años como lo es en la actualidad cualquier software.
Probablemente la velocidad de arranque de este nuevo formato de lectura
dependa de varios aspectos de entre los que yo destacaría los
siguientes:
La
materia prima: la evolución del precio del papel y el ritmo
de desforestación del planeta.
Las
plataformas de lectura: la aparición de medios de lectura
más cómodos que puedan ser buenos emuladores o incluso
sustitutos del papel.
La
resolución de los problemas de derechos: la protección
de los derechos del autor en un entorno tan susceptible de reproducir
copias sin coste adicional alguno debe poder combinarse con los derechos
de los consumidores (por ejemplo evitando un uso incómodo de
los productos).
El
valor simbólico del papel: los libros son casi fetiches
para algunos lectores, las bibliotecas de papel nunca podrán
igualar en volumen a las bibliotecas digitales pero poseen un valor
simbólico frente al libro digital enorme. El libro digital
se enfrenta a esta batalla con las armas de la modernidad.