El
retorno de los brujos
La dependencia informática de empresas, organismos
y particulares es cada vez mayor, monopolizar este poder es el sueño
de cualquier aspirante a emperador
Por
Enric Herrera
El síndrome del 2000
Acabo de leer uno
más de los miles y miles de artículos que se han escrito,
y que todavía se escribirán, sobre las catástrofes
que nos esperan al entrar en el año 2000. Todo, porque, "estos
malditos informáticos", los brujos del siglo XX, no tuvieron
en cuenta que después del 99 viene el 100 i no el 00.
Los informáticos son (o somos) una especie reciente cuya aparición
se sitúa a mediados de este siglo, pero ya con un poder tremendo
sobre nuestra sociedad sólo comparable a la que, en su momento,
tenían los brujos tribales. De hecho los brujos siempre han estado
"compartiendo" o "disputando" el poder, en la Edad
Media los reyes y los papas se disputaban algo más que el amor
de sus pueblos y, en la actualidad, el gran brujo BG es ya casi más
importante que el gran jefe blanco BC, (los dos se llaman Bill, a uno
de ellos periódicamente, al menos en teoría, lo puede
cambiar el pueblo, al otro, no lo cambia ni Dios).
La
edad oscura
En el mundo informático
tenemos distintas clases de brujos, que representan las distintas facciones
de la magia. Todos creen que su magia es la mejor, la más poderosa,
la verdadera, y los fervientes seguidores defienden con ardor a sus
propios brujos, depositarios de los cimientos de su verdad. En muchos
casos se siente pena y desprecio por los seguidores de la fe equivocada
(la de los otros) y, a veces, se sienten tentaciones de emprender una
guerra santa con el OS en una mano y el ratón en la otra y convertir
a los infieles de una vez por todas.
En muchos casos, el propio colectivo de los brujos, modernos o antiguos,
ha sido y es el más interesado en mantener esta ciencia lo más
"oscura" y oculta a las mentes profanas, ya que ello ha de
permitirles mantener un "estatus" de privilegio y prestigio,
y, a su vez, una mayor dependencia de los fieles creyentes o seguidores.
Además, como en cualquier sector en el que la esencia escapa
a la comprensión de la mayoría de mortales, se forman
grupos de acólitos fanáticos que ayudarán, aún
más, a crear una áurea mítica en torno a estas
magias.
Si tomamos como ejemplo el tema del Síndrome del 2000, podemos
observar como profetas y/o agoreros nos advierten constantemente de
las catástrofes venideras y de la penitencia que habremos de
pagar por ello, básicamente económica, y que se mide en
billones de pesetas.
"El banco mundial propone que los tres primeros días del
año 2000 sean declarados festivos para mitigar el efecto, aclarando,
sin embargo, que los hospitales, aeropuertos, centrales nucleares, y
demás organismos que funcionan permanentemente, lo sufrirán
igualmente ..." leemos en un periódico, "Habrá
problemas en las líneas telefónicas, en los suministros
de energía, agua, gas, colapsos en las grandes ciudades a causa
de que los semáforos dejarán de funcionar", nos alarma
otro. Podemos asistir a la constante creación de organismos y
comisiones ya sea en ayuntamientos, comunidades autónomas, a
nivel estatal o mundial, encargados de prevenir el Síndrome del
2000. En todos los casos siempre se habla de billones de pérdidas
y ya se sabe que lo que cuesta mucho lo pagamos entre todos.
El
poder feudal
La dependencia de
las empresas o particulares sobre los servicios que prestan los brujos
es básicamente sumisa, la podemos encontrar en muchas situaciones
no tan famosas ni llamativas como la del Síndrome del 2000, pero
significativas para darnos una idea en cuanto a la forma en que se realizan
los cálculos de costes y como nos los repercuten. El otro día,
una empresa de mantenimiento de sistemas de seguridad pasaba un recibo
a sus clientes con el motivo de que todos los números deben ser
ahora de nueve cifras, con el concepto de "inserción en
el transmisor telefónico de su sistema de seguridad del prefijo
correspondiente". Hay que señalar que poner el prefijo 93,
por ejemplo, delante del número ya existente en cada panel de
seguridad se realiza automáticamente desde la central, es decir,
vía módem, ya que estos sistemas están programados
para llamar periódicamente a la central y transmitirle información
del estado de la instalación y recibir, si es el caso, comandos
e instrucciones de la central. Consultada la empresa a este respecto,
ésta reconocía que tenía unos tres o cuatro mil
clientes en estas condiciones y que se veía obligada a repercutir
este coste informático entre sus clientes, es decir unas 3.000
ptas. por 4.000 usuarios, total 12 millones para hacer un programita
que ponga el 93 delante. O bien los brujos les tienen bien cogidos a
ellos o ellos son unos auténticos brujos.
El Síndrome del 2000 va a tener un coste como debe tenerlo cualquier
reparación o mejora que debe hacerse a un determinado sistema
para adecuarlo a las necesidades del momento, lo malo, o por lo menos
lo censurable, es que más de uno aprovechará la ocasión
para hacer su agosto gracias a la "oscuridad" informática
en que vivimos, en parte fomentada por los propios brujos, pero también
por el alarmismo sensacionalista e inconsciente de algunos medios comunicación.
Nota Macquera:
Para muchos ordenadores después del año 1999 viene el
1900. Probablemente la próxima versión después
de Windows 98, sea Windows 01, es decir, los propios ordenadores se
ocuparán de hacer justicia poniendo este sistema en la época
que merece.
Publicado en
MacByte nž 1, octubre 1998