Rápido
como el viento
Aunque la velocidad del procesador no lo es todo a la
hora de evaluar la potencia de un ordenador, los 600MHz es como el "Match
1" en la aeronáutica: hay un antes y un después
Por
Enric Herrera
Es posible
que en la próxima MacWorld, Apple anuncie ya nuevos modelos con
procesadores de más de 600 MHz, tanto en los denominados modelos
de sobremesa como en los PowerBooks. Hasta ahora esta velocidad ha sido
algo inimaginable en ordenadores personales, la barrera de los 600 MHz
sólo ha sido cruzada por los denominados high-end UNIX workstations/servers.
Si miramos atrás, aunque sólo sea de reojo, veremos como
hace únicamente unos pocos años teníamos procesadores
a velocidades de 20 MHz y que cuando pasamos a 33 MHz nos supuso un
salto cualitativo importantísimo, ni más ni menos que
algo más de un 60% más de velocidad de proceso, Ahora,
que ya disponemos de los G3 a 400 MHz la llegada a los posibles 600
MHz representará sólo un 50% más de velocidad de
proceso, aunque el resto de mejoras técnicas, (Bus de datos más
"ancho", USB, FireWire, etc.) nos harán percibir un
salto de igual magnitud o incluso mayor. De los 33 MHz de un ilustre
Quadra 800 a los nuevos PowerPC de 600 MHz ha habido más de un
1500 % de crecimiento en cuanto a la velocidad de proceso, exactamente,
y si los números no me traicionan, un 1718 %, pero, ¿son
realmente avances "importantes" en cuanto a la velocidad de
proceso?, seguramente sí, pero, y en cuanto a lo que a mi percepción
se refiere, sigo teniendo la sensación de que tengo que esperar
demasiado al ordenador.
Mi primer Mac fue un SE con el sistema operativo en disquete, esperaba
y esperaba a que cargara el sistema, luego a que cargara el programa
que iba a usar, cambiando discos en un "swapping" a veces
interminable, abrir dos programas a la vez era primero imposible y más
tarde, con el MultiFinder aunque posible, en muchos casos era, simplemente,
una quimera. Después pasé por un SI, un CI, un Quadra
800, hasta llegar a los PowerPC, siempre al principio pensaba, ¡caray!
ahora si que noto la diferencia, pero al cabo de muy poco tiempo, cada
vez notaba que les costaba más de arrancar y que los nuevos programas
también tardaban más en cargar y se hacían más
lentos seguramente porque cada vez hacían más y
más cosas.
Es cierto que estamos ganando velocidad de proceso, pero aún
está muy lejana la meta, son aún tantas y tantas cosas
las que esperamos que haga nuestro ordenador que incluso a 6.000 MHz
tendríamos que esperarlo. La tecnología de los ordenadores
está todavía en sus más tiernos albores, básicamente
porque su propia evolución es la chispa que acaba activando la
exigencia humana de pedir más y más de ella. Cuando vimos
mejorar el desplazamiento de documentos de 40 páginas exigimos
poder insertar gráficos y esquemas, después poder modificar
en el propio documento, etc.
Sólo algunas tecnologías tienen el poder de alterar profundamente
los hábitos, la forma y las posibilidades de la sociedad que
los posee. Una de ellas, por poner un ejemplo muy popular, ha sido,
y es, el motor de explosión, y es el automóvil su máximo
exponente. Con el coche hemos ampliado nuestro radio de acción,
hemos hecho las distancias más pequeñas, y con ello ampliado
las relaciones personales, culturales, el comercio, el turismo, etc.
Sin embargo, y aunque esta tecnología no haya tocado techo, ya
que seguro que pueden hacerse coches mucho más rápidos,
no parece útil pensar en ello, ¿para qué nos serviría
un coche capaz de alcanzar los 600 Km. por hora? Los coches pueden mejorar
la seguridad, el confort, el lujo, pero la velocidad hace tiempo que
ya ha tocado techo, los límites no están en la propia
tecnología si no en el entorno en donde ésta debe aplicarse.
Esto es aplicable en muchos otros casos. El teclado de un ordenador,
por citar otro ejemplo. Éste tampoco podrá ser nunca mucho
más pequeño ya que el tamaño de nuestras manos
el entorno es lo que marca el límite físico
para esta tecnología, ¿quien no ha usado una calculadora
de estas minúsculas en que para marcar los números y las
operaciones has de usar la punta de un lápiz o algún objeto
puntiagudo porque con los dedos pulsas dos o tres números a la
vez? funcionar funciona y cabe en el bolsillo, pero si tienes que pasarte
la tarde haciendo cálculos mejor busca una de grandota.
Se que me quedaré con las ganas de ver hecho realidad el sueño
de no perder el tiempo esperando. Sin despreciar la belleza de viajar,
muchas veces simplemente nos desplazamos de un lugar a otro y lo que
queremos es llegar ¿cuantas miles de horas hemos perdido cada
uno de nosotros, simplemente, desplazándonos?, si las juntáramos
tendríamos tiempo para estudiar un instrumento musical, aprender
otro idioma, estudiar filosofía o sencillamente tomarnos unos
años de vacaciones. O, ¿Cuantas horas hemos esperado al
ordenador para que acabase de arrancar, importase unos datos, cargase
un programa, bajase el eMail, o realizase un calculo con los datos incluidos
en los miles de registros que le hemos indicado? Este valuosísimo
tiempo, está, gota a gota, perdido para siempre. Los ordenadores
con su mejora en la velocidad de proceso nos están dando, día
a día, un poco más de lo más importante que podemos
tener, tiempo, así que, aunque nos cueste aceptar que nuestro
Mac ya está obsoleto, que nos tenemos que rascar de nuevo el
bolsillo, bienvenidos sean estos MHz de más, pensemos que con
una máquina más rápida compramos algo que no tiene
precio, nuestro tiempo.
Publicado en
MacByte nž 10, julio/agosto 1999