Núria Almiron ONLINE
Portada
Hemeroteca


La cara, el espejo del alma (o el interface es lo que cuenta)
La esencia, la filosofía, la ideología del Macintosh, lo que ha creado fanáticos, evangelistas, o simplemente defensores de una "maquina" es, por encima de todo, el Interface del Mac

Por Enric Herrera


Es difícil encontrar paralelismos de esta digamos fe que se ha generado en torno al Macintosh. Hay quien prefiere una determinada marca de coches, de frigoríficos, o en cuestión de alta fidelidad escoge siempre una marca de cintas para sus grabaciones, otros tienen manías respecto a la marca de zapatos, la ropa, el cordaje de la raqueta de tenis o las bolas de golf, pero difícilmente se llega al evangelismo con alguno de estos productos, ni cuando un amigo nos dice que ha cambiado de marca nos sentimos traicionados por ello.
En cambio, los creyentes del Macintosh no podemos dejar de intentar convencer a nuestros amigos y conocidos para que utilicen un Mac, o de sentir una cierta pena por ellos cuando argumentan que si la mayoría usa Windows por algo debe ser. O por los que dicen que se han visto obligados a pasarse al PC por razones de trabajo (?). Pero no nos engañemos, este sentimiento, esta fe, no es para Apple, si no para lo que representa el Macintosh, porque creemos que los que no lo usan se están perdiendo algo. Sea lo que sea, con el Macintosh se produce un fenómeno social. Y si no, ¿cómo se explica que dos personas de diferentes países, lenguas, clase, profesión, etc. crucen una sonrisa de complicidad en el momento que saben que ambos utilizan un Macintosh?
El Interface humano, la esencia del Macintosh, debería poder ser aplicado a todas y cada una de las acciones que día a día realizamos con una diversidad de objetos y utensilios, ya sea para nuestro trabajo, ocio, etc. Pero por desgracia no siempre es así. Se me ocurren muchos casos de lo que podríamos denominar " interface in-humano". Por ejemplo algunos gimnasios o clubs deportivos en donde para abrir el grifo del agua de la ducha de posición fija debes ponerte justo debajo de la misma, es decir, la abres y sales corriendo porque de lo contrario o te quemas o te congelas, pero también las programaciones de los videos domésticos, las opciones de los teléfonos móviles con su interface a lo DOS, los aparatos con la hora a cero y parpadeando constantemente porque el propietario está hasta las narices de que cada vez que salta la luz –cosa no tan rara– deba reprogramar el horno, el microondas, el despertador, la radio, el vídeo, etc. y si bien en algunos casos es obvio como hacerlo, en otros no tanto, y, ¿quien no se ha encontrado alguna vez, en la soledad de un cuarto de baño de algún hotel, pulsando resortes para intentar pasar el chorro de agua de la bañera a la ducha?.
Pero, ¿cómo se explica que un mejor sistema operativo sea tan minoritario? España es un ejemplo exagerado de la poca penetración en el mercado del Mac, tal vez por una política poco acertada por parte de la filial española, o quien sabe por qué. Lo cierto es que el Macintosh, a parte de la clásica implantación en el sector de las artes gráficas, no sólo no amplia mercado si no que genera un aversión intolerante en muchos sectores.
Es típico que un proyecto sea rechazado por el departamento de informática de una gran empresa simplemente porque se presenta para Macintosh –no importa lo mejor que pueda ser respecto a lo que tienen u a otras ofertas, cuando el responsable de proyectos ve la palabra "Macintosh" en el proyecto instintivamente se pone la mano al costado derecho, probablemente no ha usado nunca un Mac pero… por si acaso. Sólo si el jefe de departamento es maquero y tiene suficiente peso en la empresa conseguirá poner algunos Macs, y siempre previa lavada de manos total del departamento informático que no piensan dar ningún tipo de soporte a los intrusos. Afortunadamente, en la actualidad, muchas herramientas de programación permiten que con muy pocos retoques un mismo código pueda ser compilado o integrado con el "runtime" para cualquiera de las dos plataformas, Mac y PC. Es decir, podemos programar en Mac, con interface Mac y después vendérselo a los PCs como aplicación PC, esto permite sobrevivir a muchos programadores de Mac.
Alguna vez he llegado a pensar que el Mac podría desaparecer, pero su tecnología, su ideología, nunca va a hacerlo. La prueba está en que Windows cada vez intenta parecerse más a un interface humano (salvando las distancias naturalmente), y esto, el hecho de ser copiados, debe entenderse como una victoria del propio Macintosh. Al final no importa tanto si es un Mac o un PC o cualquier otra cosa lo que usamos (que me perdonen los más maqueros) si las personas salimos beneficiadas al disponer de ordenadores más fáciles de usar gracias al interface humano del Macintosh.

Publicado en MacByte nž 2, noviembre 1998