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El iMac es diferente
El iMac puede devolver a Apple parte del terreno perdido, pero, no todo es de color de rosa

Por Enric Herrera


Parece que Apple está pasando por una segunda juventud. Cuando escribo esta columna, poco más de dos meses después de su lanzamiento, ya se han vendido más de 300.000 unidades de iMacs sólo en los Estados Unidos y las perspectivas son de alcanzar los 600.000 o más antes de fin de año. Steve Jobs, con el "Hello Again" de presentación del iMac, parece haber encontrado, por fin, la manera de volver a generar ilusión por el Macintosh. Centenares de nuevas aplicaciones, utilidades y juegos se anuncian para el inmediato futuro; Apple presenta beneficios por tercer trimestre consecutivo; y algunos desarrolladores vuelven al redil del que no debieron salir nunca, aunque sin embargo, no vuelven con la cabeza baja, si no con los bolsillos más llenos después de haber trabajado para la plataforma PC, y es que el vil metal….
El lanzamiento del iMac, al contrario de lo que es habitual en Apple, ha supuesto el anuncio del producto mucho antes de su aparición en el mercado, al estilo Microsoft, creando primero una expectativa importante. Cuando finalmente el iMac se ha presentado y puesto a la venta, lo ha hecho primero en Estados Unidos y muy poco después en Europa, simultáneamente en todo el continente (incluidos nosotros, ¿por eso somos Europa, no?). La única pequeña diferencia ha sido que en España, inicialmente, se ha vendido sin el módem interno, cosa bastante curiosa si tenemos en cuenta que es una máquina pensada, diseñada y dirigida al usuario domestico para que, con sólo conectarla a la red eléctrica y a la red telefónica, pueda de inmediato estar en Internet. No se de quien ha sido responsabilidad este retraso, si de Apple España, de Telefónica o de quien otorga las homologaciones, pero una vez más hemos sido "diferentes".
Al otro lado de los Pirineos, en países como Francia por ejemplo, se vivía una auténtica fiebre maquera pues junto con el iMac se presentaban cantidad de periféricos USB: impresoras, lectores de discos, escáneres, programas, juegos etc. ¿Puede un usuario de Mac pensar en una mayor felicidad que la de estar en un lugar en donde se venden centenares de productos para Mac, rodeado de estanterías llenas de juegos, utilidades, periféricos? Sin embargo, nosotros seguíamos siendo diferentes, y en el momento de lanzar el iMac en nuestro país era casi imposible encontrar nada que conectarle a su USB, y es que continuamos moviéndonos a otro ritmo.
Con el iMac se ha producido un fenómeno que no recuerdo haberlo vivido anteriormente, y es el de que personas que van a comprarse su primer ordenador ¡se planteen la posibilidad de que éste sea un Macintosh! O incluso, y esto si que es mucho más importante, que usuarios de PC que tienen una reliquia (léase 386 o 486) no descarten, a priori, ¡la posibilidad de cambiar de bando! Las oportunidades no deben desaprovecharse, ampliar la parcela de mercado no sólo nos ofrecerá más y mejores opciones tanto en programas como en periféricos sino, quizás, en que se rebaje un tanto esta manifiesta hostilidad hacia nuestra minoritaria plataforma. Debemos ser críticos, pues, con los responsables de Apple en España, no hay razón aparente para que el Mac tenga aquí una parcela menor.
Pero no todo es de color de rosa, la primera pregunta que he oído sobre el iMac ha sido: ¿es cierto que no tienen disquetera? Aunque éste es sólo un problema menor y, si no, no hay más que preguntarse ¿cuanto hace que no utilizamos un disquete en el Mac? o ¿qué podemos trasladar que quepa en un disquete?
Pero la pregunta realmente crítica me parece que debería ser ¿por qué el iMac no tiene un puerto de alto rendimiento o al menos una ranura de expansión? ¿Tan difícil habría sido añadir una ranura en donde el usuario que quiera se pueda instalar una tarjeta SCSI como hacen los PCeros? Es posible que Steve Jobs, siempre más allá de su tiempo –a veces demasiado, recordemos el fiasco del NeXt– crea que el bus SCSI sea un bus obsoleto, y que el futuro está en FireWire, pero muchos usuarios tienen un montón de periféricos cuya utilidad con el iMac será la de pisapapeles y muchos fabricantes tenían en los periféricos SCSI para el Mac un mercado básico para su empresa, ¿qué pasará con nuestros Zips, discos ópticos, escáneres, discos duros, grabadores de CDs, etc.? Aunque pueda aparecer un hipotético conversor USB - SCSI el máximo rendimiento del USB está lejos del del bus SCSI. ¿Como hará copias de seguridad un usuario doméstico –a quien parece que va dirigido el iMac– que no tenga un servidor y una red Ethernet montada en el comedor de su casa?.
A veces, me cuesta entender a los genios, pero creo que el iMac sin Ethernet de serie –¿para que quiere Ethernet un usuario doméstico?– y con un slot de expansión PCI, hubiese podido ser más económico, más flexible, y hubiera abarcado un mercado mucho más amplio. En fin, Steve sabrá lo que se hace.

Publicado en MacByte nž 3, diciembre 1998