El
renacimiento y la revolución digital
El renacimiento fue el despertar de la inteligencia
en una sociedad oscura, local, supersticiosa y dogmática, la
revolución digital podría ser el detonante del inicio
imparable de la globalización del planeta.
Por
Enric Herrera
Durante siglos,
en lo que se ha denominado la temprana Edad Media, la sociedad occidental
estuvo apagada, oscurecida, prácticamente nada se "movía"
en ella, la forma de vida de una generación a la siguiente sufría
muy pocas variaciones, los hijos hacían lo mismo, con las mismas
herramientas y con la misma técnica si es que había
alguna que sus padres y éstos, a su vez, repetían
lo que habían aprendido de los suyos. No se inventaba nada, no
se creaba, no se exploraba, era como si el tiempo pasara muy lentamente,
parecía como si realmente el mundo conocido fuera el centro y
el sol y las estrellas girarán a su alrededor.
No parece razonable, sin embargo, pensar que durante esta época
no nacieron personas con curiosidad, con deseos de experimentar, de
aprender, de viajar, de intercambiar el conocimiento, seguro que tampoco
hay una sola causa para argumentar esta situación. La estructura
feudal de la sociedad y la Iglesia que no tenía ningún
reparo en evitar que nadie pudiera dudar de sus dogmas y de sus "verdades"
tuvieron un papel fundamental, pero seguro que otras causas existieron
y quizás una de ella fuera la dificultad de transmitir, compartir
y conservar la información.
No fue hasta el denominado Renacimiento en el que entre otras causas,
el abaratamiento de los medios, como el papel y el lápiz, y sobre
todo el desarrollo de la imprenta, hicieron posible que el conocimiento
humano fuera más fácil de conservar de compartir y de
hacer llegar a un vasto número de personas.
La revolución digital ha sido el detonante de un nuevo renacimiento
social, la información y los medios para llegar hasta ella están
más que nunca al alcance de todos y quizás, porque nosotros
mismos estamos inmersos en ella, no nos apercibimos de hasta que punto
nuestras vidas están siendo afectadas por esta revolución.
Quizás el peaje que debemos asumir viene dado por la propia velocidad
de transformación de los propios medios impulsores del cambio
y que generan actitudes de inseguridad, indefensión, rechazo,
miedo o simplemente aversión defensiva hacia ellos. Muchas personas
ven como su puesto de trabajo es ocupado por un ordenador que lo realizaba
más rápido y sin errores, y a su vez encuentran dificultad
en adaptarse a este nuevo medio por lo que se sienten desplazados y
marginados por la nueva revolución, son los nuevos analfabetos.
Antes de la revolución digital, muchos inventos como el teléfono,
la radio o la electricidad, han marcado un antes y un después.
La vida en una sociedad no es la misma si ésta puede construirse
viviendas conectadas a la distribución de agua potable, a las
alcantarillas, o a la red eléctrica, por poner unos ejemplos.
Normalmente estos inventos han sido digeridos por la sociedad
porque han ido implementándose paulatinamente, durante años
hubo casas con electricidad y casas sin electricidad, incluso en viviendas
con electricidad no todas las dependencias tenían luz; el teléfono
era compartido por los vecinos de pueblos pequeños; y la televisión
se iba a ver a casa del vecino. Es decir, las generaciones han ido asimilando
los cambios poco a poco. Los que hemos nacido y crecido con electricidad
y con teléfono en casa no podemos imaginar una vivienda sin ellos,
son tecnologías asumidas, usarlas es algo natural.
Con la informática parece como si el tiempo se nos escapara de
las manos. El fenómeno de Internet, por ejemplo, permite que
miles de ordenadores con "todo el conocimiento humano" estén
conectados y accesibles, su implantación es parecida a la de
la luz eléctrica, primero sólo algunos tienen acceso a
él, después la mayoría y finalmente todas las habitaciones
de la casa tendrán su conexión a Internet como tienen
luz o antena de televisión, el problema es que este fenómeno
no pasará, no se implementará pausadamente entre generaciones,
sino que se habrá creado, desarrollado y quizás quedado
obsoleto durante una o parte de una generación.
Cuando en el siglo XV, gracias a la imprenta de Gütenberg, se pasa
de los 50 ejemplares manuscritos conocidos de la Biblia a los más
quince millones impresos, se esta poniendo el conocimiento en manos
de una gran porción de la sociedad, por fin el medio no es un
freno para la divulgación, sólo hay que saber leer para
aprovechar el conocimiento de los libros. En muestra revolución
digital todo el conocimiento humano está en los ordenadores,
a través de Internet podemos consultarla y compartir nuestras
investigaciones con otras personas "virtuales" probablemente
nunca llegaremos a conocerlas personalmente, saber usar un ordenador
es algo imprescindible para tener acceso al conocimiento no me
refiero a saber informática. El que este medio, el ordenador,
sea esto, sólo un medio, el que el usarlo sea cada vez más
y más fácil, es trabajo de los informáticos. Pero
el aprender a usarlo, el tener una actitud positiva hacia este medio,
es lo que lo que nos hará menos analfabetos digitales y lo que
a la postre fomentará que la globalización de la sociedad
esté cada vez más cercana.
Publicado en
MacByte n¼ 9, junio 1999