El
monopolio de Microsoft y el desconcierto tecnológico de los medios
de comunicación
Por
Núria Almiron
Y por fin hubo dictamen. Hace un par de meses hablaba del problema legal
al que se enfrentaba Microsoft ante la demanda interpuesta por el ministerio
de justicia norteamericano, que le acusaba de intentar crear un monopolio
en el mercado de los browsers de Internet, obligando a los vendedores
de hardware a incluir Internet Explorer con Windows 95. La respuesta
del juez Jackson lo ha dejado bien claro: nada de multas millonarias
ni futuras ni retroactivas como pedían el gobierno y el CPOT,
el lobby de consumidores pero, eso sí, Microsoft no puede obligar
a incluir su browser con su sistema operativo.
El caso es que Microsoft no había obligado hasta ahora a nadie
a incluir Internet Explorer con Windows 95, simplemente lo suministraba
de este modo, pero recientemente había afirmado que a partir
de febrero de 1998 iba a exigir licenciar y preinstalar el IE 4.0 con
Windows. Ello desató la alarma en los circulos gubernamentales
y de protección del consumidor, pero la verdad es que, como muchos
analistas norteamericanos han reconocido, obligados o no, los fabricantes
de hardware siguen a Microsoft allí a donde vaya y lo más
posible es que sigan incluyendo el IE como habían hecho hasta
ahora sin obligación contractual alguna, no olvidemos que los
fabricantes y vendedores de hardware están encantados de incluir
cuantos más programas mejor en sus productos y el IE era un valor
añadido suficiente antes y ahora como para seguir incluyéndolo.
Por otro lado, las reglas mínimas de la competencia obligan a
que si el vecino lo incluye también lo deba hacer yo bajo riesgo
de perder ventas por no incluir una pieza de software tan preciado.
Y es que a los consumidores que más les da que Microsoft quiera
imponer un monopolio en el mercado de navegadores para Internet, lo
que los consumidores quieren es navegar, y si puede ser con un software
que ya les venga instalado mejor. La desinformación sobre lo
que puede significar realmente a medio plazo la consolidación
de un monopolio de Microsoft en este mercado es algo que no les preocupa
y la culpa es, en buena parte de los medios de comunicación.
De los medios masivos y generales quiero decir, los medios técnicos
somos un ámbito muy minoritario.
Los medios de comunicación tienen una supuesta función
informativa en esta sociedad que debería ser lo más neutral
posible, y digo posible, entendiendo que hay situaciones
en que la neutralidad total es imposible (cada cual que piense en quien
quiera). Pero para los medios de comunicación serios la neutralidad
es algo que los lectores aprecian mucho pues les deja pensar libremente.
Pues bien, en cuestiones tecnológicas esta neutralidad es imposible.
Sin que medie mala fe de por medio. Es imposible porque la desinformación
es tal que lo único que se hace es copiar los comunicados de
prensa y, en muchas ocasiones mal. Es cierto que muchos periódicos
tienen secciones de opinión cedidas a profesionales de la informática
o conocedores en general de la tecnología (aunque estos son más
bien pocos) pero las noticias diarias se encargan a personas que no
tienen ni idea, o no les interesa el tema, o su vocación es otra.
El resultado es una línea informativa que va dando bandazos,
con una utilización errónea de la terminología
y, lo que es peor, con una ideología subyacente marcada por la
tendencia dominante. Un ejemplo de ello es cómo ha informado
de los problemas legales de Microsoft el periódico catalán
de más tirada. La noticia que explicaba la demanda del departamento
de Justicia a Microsoft relataba muy confusamente que el departamento
de justicia había acusado a Microsoft de intentar crear un monopolio
cuando en realidad, la fiscalía le acusaba de intentar crear
otro monopolio. Este otro, comentado profusamente
en toda la prensa norteamericana, era felizmente omitido aquí
y formaba parte importante de la argumentación gubernamental.
Pero hete aquí que en el minúsculo espacio dedicado a
la sentencia dictada por el juez días después, el mismo
periódico afirmaba con toda tranquilidad que éste había
prohibido a partir de ahora que Microsoft obligara a los vendedores
de hardware a incluir Windows 95 en sus productos. Si, han leído
bien, a Windows 95... Imagino que fue un error sin más, pero
que nadie lo percibiera y saliese publicado al día siguiente
dice mucho del valor que se da a la información tecnológica
en la prensa general. Por descontado que ninguno de estos periodistas
había leído la decisión del Juez Jackson donde
apoya su decisión con frases como: Tenga o no razón
el gobierno al respecto de las intenciones de Microsoft, la posibilidad
de que Microsoft no sólo continúe reforzando el monopolio
de su sistema operativo con su estrategia de licencias sino que además
cree otro monopolio en el mercado de los browsers de Internet es sencillamente
excesiva como para tolerarla indefinidamente hasta que la contienda
se resuelva. Tales prácticas deben ser mitigadas hasta que sea
del todo claro que son benignas. Esta es, pues, sólo la
primera de una serie de decisiones judiciales que se tomarán
después de estudiar mejor el tema (ya veremos como nos las cuenta
la prensa general...). Mientras tanto y para ponerle más morbo
al asunto, PCWeek ya ha rebatido uno de los principales argumentos de
Microsoft que afirmaba que IE 3.0 formaba parte integrante de Windows
95 (con la versión 2 del OSR) y que de eliminarse se dejaba inoperativo
al sistema. PCWeek lo ha hecho (y también con el IE 4.0 de Windows
98) ( pueden leerlo en http://www.zdnet.com/pcweek/news/1215/18ewinie.html).
Publicado en
La Red n¼ 6, febrero 1998