El otro estándar del mercado
Por
Núria Almiron
Cuando en abril
de 1992 Microsoft lanza la versión 3.1 de Windows (de la que
vendió un millón de copias en los primeros 50 días),
se produjo una inflexión en el mercado de la informática
personal. El brutal dominio del sistema operativo DOS empezó
a menguar en favor de Windows y éste inició un imparable
proceso de invasión de todos los escritorios. Millones de usuarios
tendrían por primera vez opción a utilizar un entorno
gráfico. Cuando en agosto de 1995 Microsoft lanzó Windows
95 (¡del que vendió un millón de copias esta vez
sólo en los primeros cuatro días!) quedó claro
que la tendencia irreversible que guía el desarrollo de los sistemas
operativos actuales es el humanizar estas máquinas. El ordenador
tiene que estar al servicio del usuario y no al contrario, hay que terminar
con los sistemas crípticos y hacer accesible a todos el potencial
de la informática, este es su mensaje. Se trata de una tendencia
que se va extendiendo por todos los sectores, es una filosofía
que pone las máquinas en segundo plano y las personas en primero.
Windows, como todo el mundo sabe, no hace nada más que seguir
una tendencia que otros defendían desde hacía años.
No es ningún secreto que Microsoft bebió de las fuentes
de otras empresas y en especial de Apple con quien incluso llegó
a firmar un acuerdo para poder utilizar algunas de las características
del Macintosh en las primeras versiones de Windows (Bill Gates siempre
se ha reconocido como un gran fan del Mac).
Sin embargo, curiosamente y como por arte de magia (o más bien,
por arte de marketing y talonario) Microsoft parece haberse
convertido en el redentor de la informática personal gracias
a Windows, como si hubiera inventado el GUI para salvar a los usuarios
de, paradójicamente, su propia obra anterior, el DOS, cuando
todo lo que ha hecho Bill Gates es seguir una corriente a la que tenía
que apuntarse irremediablemente. Por ello no es ningún secreto
que el Macintosh es tecnológicamente superior, especialmente
por el mayor bagaje de Apple en cuanto a sistemas gráficos se
refiere.
Y es que, frente a las supuestas bondades del sistema de Microsoft,
existen alternativas reales, aunque muchos usuarios lo desconozcan,
como demuestran las más de 25 millones de unidades vendidas de
Macs, una plataforma que podríamos definir como el otro
estándar del mercado. Apple no se limita a diseñar
interfaces gráficos como Microsoft, Apple diseña y vende
desde 1984 interfaces amigables y humanos. El Mac OS permite
un uso intuitivo del sistema que aún no ha sido superado por
nadie. De hecho, el gran pecado de Apple, y de todas las
empresas que le apoyaron, fue que se atrevieron a anteponer los intereses
de los usuarios a los de toda una industria que estaba anclada en el
pasado y en la primacía de la máquina por encima del individuo.
Su apuesta ha acabado por ser la de todo el mercado y una empresa, Apple,
cuya cuota no llega al 15% del mercado, es una de las que marca las
pautas de esta industria. Ahora, la nueva apuesta de Apple (junto con
IBM y Motorola) para desarrollar una plataforma común de hardware
basada en el chip PowerPC parece situar a años luz la controversia
entre Mac y PC para colocarla en un plano distinto y mucho
más emocionante.
Publicado en
PC Plus n¼ 2, diciembre 1996