La alianza sorpresa
Por
Núria Almiron
Que Microsoft compre
acciones de Apple ya de por si es toda una noticia pero que lo haga
mediante un acuerdo amistoso es toda una bomba pues habría sorprendido
menos que Microsoft u Oracle o cualquier otro hubieran intentado apoderarse
de la empresa creadora del Macintosh mediante una opa hostil, algo que
se rumoreaba desde hacía tiempo a la mínima que bajaba
la cotización de Apple en bolsa. Sin embargo, no ha sido así,
Bill Gates y Steve Jobs han llegado a un acuerdo para apoyarse
mutuamente. Y es que la frase de Jobs fue lapidaria: hay
que dejar de considerar a Microsoft al enemigo a batir como condición
sine qua non para que Apple sobreviva. Cuando uno no puede con su enemigo
tiene que unirse a él, ese sería el mensaje de Jobs .
Aunque para muchos usuarios del Mac eso sea un ultraje.
El caso es que esta noticia ha sido muy mal difundida por algunos medios
digamos que no afines a Apple. Que Microsoft compre el 5%
de las acciones de Apple no significa que compre a Apple y que Apple
incluya Microsoft Internet Explorer a partir de ahora con el Mac OS
no significa que se venda a Bill Gates, de hecho lo incluirá
junto con Netscape y Cyberdog. Más importante es que Microsoft
garantice el inmediato lanzamiento de la próxima versión
del Office para Mac, algo que probablemente habría ocurrido igual
pero más tarde. Pero hay una serie de aspectos que no se han
explicado lo suficiente y que son la verdadera sustancia del pacto.
El acuerdo de licencias entre ambas empresas, por ejemplo. Parece ser
que Microsoft va a pagar su deuda con Apple y que Apple va abrir su
tecnología a Microsoft, Bill Gates debe estar restregándose
las manos.... O el acuerdo de desarrollo conjunto y compatible en Java
al que han llegado las dos empresas y que supone una clara y directa
amenaza contra Sun (¿quién marcará a partir de
ahora los estándares al respecto?).
Pronunciarse a favor o en contra de este acuerdo es en estos momentos
harto difícil sino imposible porque normalmente lo que marca
el desenlace y desarrollo de los mismos es justamente lo que no se explica
de ellos (¿cuanto pagará Microsoft a Apple por sus patentes
para evitar litigios? ¿qué uso hará Microsoft de
la tecnología que absorba de Apple? ¿hasta que punto va
Apple a transmitir todos sus recursos tecnológicos a Microsoft?).
Las preguntas son muchas y las respuestas que se nos ofrecen pocas.
Probablemente se primara el conseguir un acuerdo más que en asegurar
todos los cabos. Especialmente si pensamos en Jobs, gran amante de los
golpes fuertes. El dilema no estriba tanto en saber a quien beneficiará
más este cambio, sin duda a Microsoft, sino en saber hasta qué
punto Apple logrará beneficiarse de él como, sin duda,
pretende (nadie se alía con el enemigo sino es por un buen motivo).
El dilema está en saber si este apoyo público de Microsoft
conseguirá crear un clima de mayor confianza hacia Apple en el
mercado o si, por el contrario, el mercado no se verá afectado
por ello y en cambio si lo haga la fidelidad de compra de los usuarios,
muchos de ellos contrarios a cualquier pacto con el diablo. Yo no veo
porqué no puede ocurrir lo primero.
Publicado en
PC Plus nž 11, octubre 1997