Paradojas del éxito
Por
Núria Almiron
Hace poco leí
una bonita frase que decía que cuando el hombre se propone hacer
algo, por imposible que parezca, le dedica un esfuerzo igual de imposible
y lo consigue. Bueno, qué mejores ejemplos de ello que Windows
y el Mac OS. El primero por vender más que nadie y el segundo
por sobrevivir a pesar del primero.
El éxito de Windows es un fiel reflejo de lo que es Microsoft:
un gran esfuerzo de marqueting. No se trata de menospreciar las características
técnicas del interface de Windows, pero ningún producto
del mundo, por fantástico e innovador que fuera, podría
cosechar tamaño éxito si no se sustentara sobre los musculosos
y fuertes tentáculos del marqueting.
¿Y sólo de marqueting vive el hombre? No. El éxito
de Windows tiene millones de causas, igual cifra que la de usuarios
de DOS que ya existían en el momento de su aparición (¡unos
80!). Una inmensa base de potenciales consumidores de Windows a los
que se sumarían los millones de copias piratas que los clónicos
han introducido en el mercado mientras Microsoft miraba para otro lado
y dejaba crecer su estándar. Pero la publicidad haría
el resto: convencer a millones de personas de que Bill Gates había
inventado el interface gráfico y que Windows era el no va más.
Toda una lección de cómo vender una simple mejora o actualización
de un producto. Mientras, Apple parecía hacer todo lo posible
por convertir su sistema operativo en algo elitista y minoritario hasta
muy recientemente.
Si analizásemos las razones por las cuales los usuarios utilizan
Windows descubriríamos que una gran mayoría lo hace porque
es el sistema que venía con su PC o porque no conocían
otra cosa y además era lo único que les ofrecieron en
la tienda. Una pequeña minoría fueron a buscarlo por convicción
y muchos lo adquirieron simplemente porque es lo que tiene todo
el mundo.¿Han oído a alguién decir que lo
usa porque es lo mejor del mundo?. Esta mezcla de pasividad
y falta de información entre los compradores de Windows es casi
inexistente entre los usuarios del Mac OS. Curiosamente, si preguntamos
a un usuario de Windows porque no eligió el Mac OS cuando decidió
trabajar con un interface gráfico las respuestas son: porque
no lo usa nadie (¡hay 25 millones de usuarios!), porque Apple
está a punto de desaparecer (tan a punto como pudiera estarlo
Mercedes Benz), porque no es compatible (¡miles de empresas trabajan
con sistemas mixtos sin problemas de compatibilidad!) o porque es demasiado
caro (¡por menos de 200.000 Ptas. podemos tener todo un PowerMac!!).
Muchos incluso reconocen que la tecnología del Mac es superior
o que Windows95 ha igualado al Mac (aunque el 99% de quienes lo afirman
no han utilizado jamás un Mac), pero aún así las
anteriores razones les hacen decantarse por Windows.
El triunfo de argumentos tan alejados de la tecnología es un
indicativo del buen trabajo realizado por el susodicho marqueting. Y
es que, como dice Woody Allen, el éxito cotiza, el éxito
(material, por supuesto) atrae más éxito, independientemente
del contenido y calidad del mismo. ¿Por qué el Mac OS
no ha triunfado en los términos que lo ha hecho Windows? Sencillamente
porque su apuesta tecnológica no cuenta en una sociedad en la
que el triunfo se mide por parámetros que, paradójicamente,
sirven más a los intereses de las empresas que a los consumidores
(a menos que se tengan acciones de Microsoft, claro)
Publicado en
PC Plus nž 3, enero 1997