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¿Ni chicha ni limoná?

Por Núria Almiron

Desde que Apple lanzara los Power Macintosh basados en chips RISC gracias a su alianza con IBM y Motorola, el tema RISC vs CISC ha cobrado gran relevancia, especialmente por el hecho de que el principal líder fabricante de microprocesadores sigue, por ahora, en sus trece: CISC mejorado, optimizado si, pero CISC. Pero la tecnología RISC ya estaba presente en numerosas estaciones de trabajo y servidores de gama alta (Hewlett-Packard, Sun, Digital, Silicon, IBM) o, para ser más precisos, estaba presente en el 99% de ellos. De hecho, desde hace poco más de 15 años, la combinación de Unix y RISC ha liderado todo ese segmento de mercado en el que la potencia y la velocidad son primordiales. El precio, sin embargo, de estos sistemas se pagaba muy alto en términos de hardware (especialmente de RAM), y a nivel de programación (el diseño RISC requiere además de una tecnología de compilador más avanzada), por no hablar de la complejidad para los usuarios al trabajar con Unix. Básicamente estos fueron los motivos por los que las arquitecturas RISC no se impusieron para los ordenadores personales y si lo hicieran las CISC. Pero, a pesar de que, actualmente se hayan reducido las diferencias técnicas entre ambas tecnologías (Intel, por ejemplo, ha incorporado pipelining y técnicas superescalares como las de los chips RISC en sus procesadores) no hay que olvidar que las actuales arquitecturas CISC fueron desarrolladas en los años 60 y 70 cuando la RAM de un ordenador era muy limitada y cara. En aquellos momentos, muchas de las decisiones relativas al diseño del chip tuvieron como principal objetivo minimizar los requerimientos de memoria del programa (para reducir la necesidad de memoria, se simplificó el software haciendo más complejo al procesador). Así, a pesar de la optimización de la arquitectura CISC, esta tecnología ha mostrado estar llegando a un estancamiento de su rendimiento mientras que el RISC está en plena fase de crecimiento. La única duda que puede quedarnos de la eventual superioridad de los chips RISC sobre los CISC (si nos resistimos a creer los múltiples comparativos de rendimiento publicados que la demuestran) es la reticencia de Intel a dar el salto. Intel ha tenido, con Péntium, que mantener una completa compatibilidad con los anteriores procesadores 80x86 (y no es para menos, Windows no puede funcionar sobre otra cosa). Pero ajustarse a las restricciones de este antiguo diseño le está limitando en los avances que podría incorporar por ejemplo en el inminente P6 (para empezar, la envergadura del nuevo P6 con sus 7,5 millones de transistores retrasará un año la aparición de estos chips para portátiles). Parece ser que Intel está buscando desesperadamente junto con Hewllet Packard un chip mitad CISC mitad RISC que le solucione la papeleta pero ya se sabe que, al final, las medias soluciones no son ni chicha ni limoná (¿estará Intel haciendo tiempo hasta que Microsoft imponga definitvamente Windows NT en todos los escritorios?)...

Publicado en PC Plus nž 4, febrero 1997