Aristóteles consideraba al ser humano un
animal político (zoon
politikon), o sea, un animal ciudadano, un animal cívico,
social. Lo que significaba para él que la virtud, la justicia
y la felicidad sólo pueden alcanzarse socialmente, en relación
con los demás, en la ciudad, en la polis, o sea, políticamente.
Internet, como polis virtual, es la última extensión del
zoon politikon.
En efecto, el ilustre filósofo griego habría
tenido mucho que decir sobre la nueva polis virtual que es Internet.
También hoy muchos han visto en la Red un gran potencial político,
entendiendo por ello el concepto aristotélico de la política,
aquel que la define como la ética de la vida colectiva —en
Aristóteles los temas de la ética y los temas de la política
se interrelacionan de tal forma que constituyen un todo único.
Es cierto, como no puede ser de otra manera en todos los inventos humanos,
que muchos han intentado apropiarse ideológicamente de la Red
y utilizarla en beneficio propio y de sus ideas. Pero en este artículo
vamos a hablar de la Red como foro político clásico —de
participación en la vida pública—, como instrumento
para alcanzar esa virtud, justicia y felicidad aristotélicas.
La red como foro de defensa de derechos
La Red es en primer lugar un foro inmenso para la defensa
de los derechos humanos. Nunca antes las organizaciones no gubernamentales
habían tenido un espacio de información y comunicación
con los ciudadanos, y de intercambio, tan rico. La lista de ejemplos
es infinita, igual que ilimitadas son las organizaciones en defensa
de derechos globales, regionales y locales. OneWorld
es un buen aglutinador al respecto, pues representa a más de
1.600 organizaciones sobre derechos humanos y en lucha contra la pobreza
de todo el mundo. Organizada como un periódico, la web de este
conocido organismo es a la vez fuente de información y foro de
comunicación entre las muchas voces individuales e institucionales
que se dan cabida en ella.
Por supuesto, en Internet podemos encontrar a todas las
grandes organizaciones no gubernamentales clásicas, que han encontrado
en la red un altavoz y foro de debate sin igual. Greenpeace
o Amnistia Internacional son dos
de las más activas en realización de campañas y
uso de la red como foro político. Aunque probablemente el gran
observatorio de los derechos humanos sea el de Human
Rights Watch, que ha conseguido reunir una importante comunidad
de abogados, periodistas, académicos y expertos regionales entorno
suyo. Nacida en 1978 como la Helsinki Watch, para vigilar el cumplimiento
de los derechos humanos de los Acuerdos de Helsinki por parte del bloque
soviético, la organización fue progresivamente ampliando
su campo de acción hasta constituir en 1988 la actual HRW, con
sede en los Estados Unidos y oficinas en una docena de países
de todo el mundo. Su fuerza e impulso se multiplicó a partir
de la década de los noventa, coincidiendo con el poder de atracción
de ayuda económica y voluntariado que ha supuesto la gran visibilidad
que permite Internet para todas estas organizaciones.
En realidad, el empuje de la Red ha sido tal para la defensa de los
derechos humanos que han surgido organizaciones específicamente
gestionadas a través de Internet o pensando en los nuevos derechos
generados por ésta. Entre estas últimas están la
Electronic Frontier Foundation o la
organización Creative
Commons, dirigidas ambas a promover una nueva cultura y gestión
de los derechos de la creación individual. Y en el campo de los
derechos humanos han surgido Derechos.org
o Idealist.org, cuyo soporte principal
es Internet. Idealist.org funciona
como un gran catálogo de ONGs consultable fácilmente para
localizar actividades de voluntariado o puestos de trabajo relacionados
con el voluntariado y las organizaciones sin ánimos de lucro.
Es como una gran agencia de empleo especializada en ONGs.
La red como foro de denuncia
Si bien las anteriores funcionan como foros de denuncia
en Internet, la Red ha gestado espacios específicamente diseñados
para ello. Algunos ejemplos, tan curiosos como interesantes, son Theyrule.net,
el mapa de los que mandan en los Estados Unidos; Transnationale.org,
un proyecto especializado en el seguimiento y monitorización
de multinacionales; Who Owns What,
que nos cuenta lo poderosas que son las empresas de comunicación;
Transparency.org, organización
especializada en combatir la corrupción ; Tax
Justice Network y Attac, los
principales foros de denuncia de las injusticias que están en
la base de todas las injusticias, el dinero; y por ejemplo Democracy
Now, un medio de comunicación tan inusual como útil,
cuya independencia le convierte en acicate de todo y de todos y en un
eficaz foro de denuncia al haber conseguido aglutinar a su alrededor
a una importante comunidad de expertos y profesionales progresistas.
La red como foro de expresión política
Mucho se ha hablado de la Red como espacio de comunicación
política, como foro de debate y como instrumento que podría
revolucionar la política contemporánea. Las experiencias
de democracia virtual, aunque limitadas, han empezado a probarse pero,
por el momento, el aspecto más destacado del cambio ha sido en
la amplificación del foro de debate. Lógicamente, los
partidos políticos han encontrado en Internet una forma de hacer
llegar más fácilmente sus mensajes y de establecer contacto
con la ciudadanía, a la que, a su vez, le es mucho más
fácil acceder a un determinado cargo público (o al menos
a la persona que contesta su correo electrónico) que antes. Pero
las webs de los partidos políticos, mejor o peor diseñadas,
no son las protagonistas de esa ampliación del espacio público.
Sí lo son, en cambio, los espacios no gubernamentales específicamente
diseñados para el debate y la acción de los propios ciudadanos.
En el primer caso, entre los nuevos espacios no gubernamentales
creados para ampliar el espacio de debate público podemos encontrar
numerosas ágoras con intención política, la de
la política griega clásica. En Galicia existe, por ejemplo,
Agoranos.net, un portal gallego
que se define como de comunicación cívica directa y que
persigue convertirse en espacio de debate y estudio de la comunicación
cívica; esa comunicación cívica que permite la
Red, todavía muy subexplotada, pero imparable. Tal es la importancia
de ello que algunos han construido foros entorno a los propios derechos
comunicativos. El World
Forum on Communication Rights, por ejemplo, es una iniciativa civil
independiente organizada para poner en evidencia la importancia de los
derechos comunicativas en la sociedad de la información. Su objetivo
es crear un foro de debate a través de Internet lo suficientemente
relevante como para poder definir el concepto de «derechos comunicativos»
y conseguir que estos sean respetados en todo el planeta.
Por último, es de destacar el importante papel
que muchos usuarios particulares están protagonizando. El fenómeno
del blogging, los cuadernos de bitácoras mantenidos por usuarios
en Internet, está repleto de páginas intrascendentes,
irrelevantes e incluso improcedentes. Pero también las hay con
intenciones muy valiosas. Algunas de ellas son las definidas como de
debate político en las que la ciudadanía, directamente,
se aboca a opinar y a esperar la recepción de otras opiniones.
Para identificar a algunos de los mejores blogs sobre política
es recomendable pasarse por algún agregador o buscador de blogs
y consultar la categoría «Política». Por supuesto
se recomienda la prudencia, pues también entre los blogs y ágoras
virtuales hay intencionalidades ocultas, como las de aquellos que financian
páginas ideológicamente afines a ellos con intereses espurios.
Los que están construyendo el espacio de debate político
digital de verdad no se cuentan, sin embargo, entre ellos. Un consejo
rápido para detectarlos es el siguiente: ¿incluyen publicidad
comercial? Un organismo no gubenamental o una bitácora verdaderamente
independientes raramente permiten la publicidad comercial en sus espacios
de debate. La independencia es fundamental para alcanzar la virtud,
justicia y fidelidad aristotélicas.
©
Núria Almiron, publicado en Revista R, 2005