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La
fiebre podcast
Por Núria Almiron
Los editores del New Oxford American Dictionary (NOAD) se han dado mucha
prisa, ejemplificando al detalle la velocidad endiablada en la que sigue
inmerso todo lo relacionado con Internet. Si en 2004 apenas unos pocos
sabían qué era esto del podcasting, en 2005 el término
se ha usado tanto por una tan amplia mayoría de personas que el
NOAD lo ha declarado palabra del año, por encima de términos
como reggaeton (un estilo musical latinoamericano que combina elementos
de la música reggae con el hip-hop y el rap) o sudoku (el famoso
crucigrama de números). Es posible que hayas oído hablar
del podcasting, incluso que lo hayas visto mal escrito o utilizado inapropiadamente.
En este artículo te contamos paso a paso todo lo que tienes que
saber sobre un término con mucho contenido detrás
Qué es el podcasting
El podcasting es la actividad que crea archivos podcast.
Los archivos podcast eran inicialmente sólo archivos de sonido
(generalmente MP3) y así es como tenía previsto definirlos
el NOAD, como «grabaciones digitales de programas de radio o similares,
disponibles a través de Internet». Sin embargo, muy recientemente,
también han empezado a distribuirse archivos de vídeo gracias
a las posibilidades de visualización de los nuevos reproductores.
Y es que los reproductores, o más en concreto, el Reproductor por
antonomasia, ha tenido un papel clave en la aparición del fenómeno.
Origen del término podcast
Las palabras podcast o podcasting proceden de la mezcla
de iPod y broadcasting. El iPod, como sabe todo el mundo, es el reproductor
de MP3 más vendido del mundo (el mayor éxito de Apple desde
el Macintosh), y broadcasting es el término inglés que significa
emisión en radio o televisión (radiodifusión). Lo
cierto es que no se requiere obligatoriamente tener un iPod para poder
escuchar podcasts, ya que se trata de archivos de audio que se pueden
reproducir en cualquier dispositivo que entienda su formato, pero sí
que se requiere un iPod para poder ver podcasts de vídeo, pues
el iPod de Apple es el único que ofrece esta prestación,
por el momento.
En realidad, como afirman algunos, el término podcast
podría proceder simplemente de la mezcla de Pod y broadcasting,
siendo pod el término inglés para «cápsula»
o «vaina», término que adoptó Apple para su
reproductor por esta misma significación. En cualquier caso, la
fama del iPod es tal que se ha convertido en sinónimo de reproductor
MP3 y es ya indisociable del podcasting.
Que contienen los podcasts
Las vainas o cápsulas que dan origen etimológico a esta
actividad contienen esencialmente la voz de gente hablando sobre los más
diversos temas. Puede tratarse de grabaciones totalmente improvisadas
y a capella, sin música ni efectos sonoros de ningún tipo
detrás, de alguien que habla informalmente como lo haría
en un weblog (aquí por escrito). O puede tratarse de auténticos
miniprogramas confeccionados a partir de un guión, intercalando
música y efectos. Más recientemente han empezado a aparecer
en la tienda de Apple en Internet, iTunes, grabaciones audiovisuales que
pueden verse con la nueva versión con vídeo digital del
iPod o con cualquier reproductor de vídeo digital. Se trata de
fragmentos de vídeo profesionales, de conciertos principalmente,
pero es de prever que los podcasts de vídeo digital domésticos
empiecen a proliferar a partir de ahora.
Un detalle a tener en cuenta es su duración y calidad. Cuanta mayor
duración y calidad tiene un podcast, mayor es el tamaño
(megabytes) del archivo distribuido, de modo que una conexión con
un ancho de banda importante es útil para evitar demoras exasperantes
en la descarga, especialmente si somos exigentes con la calidad del sonido
y de la imagen.
Cómo funciona el podcasting
Por lo dicho hasta aquí es fácil entender por qué
algunos han definido al podcasting como la creación de una «radio
asinrónica personalizada» o como «un programa de radio
sin radio», «la radio de la nueva era» o «la radio
de la era digital»; ahora también, además, una nueva
televisión. Pero, sobre todo, asincrónica porque escuchamos/vemos
los programas/pods cuando lo deseamos. Los podcasts se distribuyen a través
de Internet y pueden escucharse a través de un reproductor como
iPod pero también directamente en el ordenador o, si los convertimos
a CD de audio, en cualquier reproductor de CD, una vez grabados a un disco
compacto. Son archivos de sonido normales y corrientes que podemos descargar
de páginas web y que permiten a cualquier aficionado transmitir
contenidos sin grandes conocimientos ni infraestructuras.
El proceso es simple. Cualquiera que desee transmitir una
información como si de un programa de radio o un videoclip se tratara
puede confeccionarla con los programas correspondientes y colgarla en
Internet. La dificultad de ello depende del objeto final que se persiga.
Puede ir desde la complejidad de un programa audiovisual convencional,
hasta la simplicidad de grabar simplemente tu voz en audio digital comunicando
ideas y pensamientos. Una vez confeccionado el archivo éste se
distribuye mediante la tecnología RSS, una plataforma diseñada
especialmente para páginas web que comparten información
(hasta ahora se sindicaban sobre todo artículos periodísticos,
en este caso podcasts) y que se distribuyen sindicadamente (conjuntamente
a pesar de no estar físicamente ubicados en el mismo sitio). La
distribución mediante archivos RSS es lo que define al podcasting
y le distingue de cualquier archivo de audio que simplemente esté
colgado de Internet. El RSS permite suscribirse y usar un programa de
descarga para obtener archivos sindicados.
Una vez están bajo distribución, cualquiera
puede descargarlos para escucharlos en audio stream —en tiempo real
mientras se descarga— o en audio on demand —almacenándolos
para escucharlos desconectados de Internet. Esta última modalidad
es la que permite llevarse los archivos al iPod o al coche. En el ordenador,
es posible escuchar los podcasts con cualquier reproductor que lea formatos
de audio y video digital o con herramientas como Odeo, Doppler o Ipodder.
Donde encontrar pods
Existen directorios o índices de podcasts, donde se pueden encontrar
listas de pods disponibles en Internet, por ejemplo en Yahoo o Podcastpickle.
También podemos acudir a los buscadores habituales, como Google,
y buscar «podcast» o acudir directamente a la página
web de sus creadores, si las conocemos. En la tienda de música
de Apple, iTunes, ya están disponibles los primeros podcasts de
vídeo. Hay directorios en los que los creadores de pods deben pagar
para colgar sus creaciones (por ejemplo Libsyn o Audioblog) y otros que
son gratuitos (como Castpost o Podomatic). También hay programas
diseñados especialmente para recorrer las páginas que contienen
podcasts y descargar automáticamente los podcasts a los que el
usuario se suscribe, (estos programas se denominan podcatchers).
Es imposible saber cuantos podcasts están disponibles en Internet
en este momento; no sólo por la dificultad de conocer todas las
fuentes, sino porque el fenómeno está en pleno auge y el
crecimiento se prevé puede ser tan importante como el de los weblogs.
Se calcula que en estos momentos ya hay unos cinco millones de internautas
que descargan y escuchan regularmente podcasts.
¿Una revolución?
El podcasting entraría en el ámbito de las nuevas actividades
de comunicación personal que ha inventado Internet, como el webloging,
a través de las cuales cada cual puede expresarse sin regulación
ni censura de ningún tipo sobre cualquier tema. Como es habitual,
de lo que más hablan la mayoría de los primeros pods es
de tecnología, como ha sucedido tradicionalmente en Internet, pero
el abanico temático no deja de ampliarse. En síntesis, no
sé si podemos llamarle revolución —para ello deberían
cambiar muchas cosas más allá de las fórmulas de
comunicarnos— pero sí de fiebre comunicativa, sin duda, pues
la red de archivos que se distribuyen como podcasts (sindicadamente con
RSS) es ingente y muestra una actividad tan agitada como apasionada por
parte de aquellos que participan en la misma.
©
Núria Almiron, publicado en Revista R, 2006
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