Hacer
política en Internet
Un
análisis de la utilización de Internet por la política
y de las posibilidades y tendencias actuales del uso de la Red
como instrumento político
Febrero
2001 - Núria Almiron
Introducción
La red de redes
es hoy en día una herramienta utilizada por más de 400
millones de personas. El comercio, la publicidad y los negocios ya se
han dado cuenta de ello. Los políticos empiezan a hacerlo también.
Para algunos, la Red cambiará radicalmente la forma de hacer
política. Para otros, Internet lo único que radicalizará
será algunas prácticas (marketing electoral, recaudación
de fondos, etc.). En lo que la mayoría están de acuerdo
es en que, en estos momentos, no se está más que empezando
a comprender el potencial de la Red como instrumento político.
Con Internet parece
estar repitiéndose lo que ocurriera con la televisión,
cuyo potencial no se explotó hasta años después.
Durante mucho tiempo, la televisión se consideró una radio
con imágenes y se le aplicaron técnicas y modos de uso
fundamentalmente radiofónicos. Era heredera de una mentalidad
que no le correspondía, y de la que se desprendería en
cuanto se diera alas a la imaginación. De igual modo, para muchos,
la Red se utiliza mayoritariamente todavía como un sistema de
almacenamiento de información, como un servicio de archivo de
datos. Pero la característica más diferencial de la Red
no es tanto ésta como su disposición para la interactividad.
Y la explotación de esta interactividad podría cambiar
el sentido amplio de democracia tal y como la entendemos hoy en día
en los países con esta forma de organización política.
Tendencias
y modelos
Un análisis
rápido de las direcciones a las que apunta el fenómeno
la penetración de la política en la Red o el uso
de ésta por parte de la primera muestra dos tendencias
generales. En primer lugar, lo que podríamos denominar el modelo
norteamericano, aquel que bendice las formas de democracia directa (en
las que la participación ciudadana en la política se multiplica
exponencialmente) o de democracia comunitaria (las cuestiones se deciden
entre todos los ciudadanos y no entre unos pocos).
El segundo modelo,
el imperante ente los agentes europeos, más bien huye de las
formas de democracia directa, tan seductoras para los estadounidenses,
para observar la combinación de política e Internet como
una posibilidad de transformación, para mejora, de la democracia
representativa. Si el primer modelo socava la democracia representativa
y devuelve el poder al ciudadano, el segundo utiliza la Red para reforzar
esa representatividad. Las direcciones son bien distintas pero todas
tienen defensores y detractores en abundancia entre expertos, políticos
y ciudadanos en general. El punto en común de todos ellos, sin
embargo, no es baladí: la Red puede reducir enormemente la distancia
que media entre la clase política y los ciudadanos a los que
representa. Lo que los anglosajones denominan devolver la agenda política
a los ciudadanos (entendiendo por agenda política los temas prioritarios
de preocupación y actuación cuyo monopolio está,
en estos momentos, exclusivamente en manos de los partidos políticos,
con el beneplácito o la ayuda de los medios de comunicación,
creadores de opinión pública para muchos).
¿Qué
significa devolver la Agenda Política a los ciudadanos? Básicamente
restituir el poder a los ciudadanos permitiéndoles opinar y decidir
sobre más temas o, lo que viene a ser lo mismo, combatir el desinterés
y la desvinculación política de la mayoría al proporcionarles
una herramienta que facilita una mayor participación política,
ser mucho más activos políticamente, y les permite encontrarse
y reunirse mucho más fácilmente con otros ciudadanos que
piensan como ellos. La Red permite en definitiva:
a) Aumentar los
canales de información y su volumen para ofrecer más
datos y posibilidades de reflexión y decisión a la ciudadanía
en los temas más diversos (para alcanzar un estado de opinión
es preciso disponer de información previa).
b) Eliminar barreras
geográficas para participar en la política. No sólo
anulando las barreras climatológicas, por ejemplo, para acceder
a colegios electorales sino también generando ciudadanos más
y mejor informados sea cual sea su ubicación geográfica.
c) Alcanzar soluciones
mejores. Por ejemplo con la creación de foros de debates electrónicos
formados por grupos de ciudadanos que pueden alcanzar soluciones más
óptimas que las de los políticos (más alejados
de la realidad, vulnerables a los grupos de presión, etc.)
si están bien informados.
El concepto a destacar
es el de desintermediación. Internet podría tener un papel
fundamental a la hora de desintermediar el proceso político
originando una mayor participación del público y una mayor
confianza en los procesos de democracia política. Tanto los ciudadanos
que abogan por un cambio legislativo o que simplemente quieren que sus
opiniones tengan una mayor distribución, como los partidos políticos,
todos pueden ayudar a reducir la enorme distancia entre la clase política
y los ciudadanos a través del diálogo en la Red. Internet
podría suponer, en definitiva, una gran oportunidad para mejorar
la comunicación política en ambos sentidos.
Campos
de acción
Los activistas que
trabajan y reflexionan para conseguir obtener los mejores frutos posibles
de la combinación entre política e Internet centran sus
preocupaciones entorno a diversos temas. Algunos de los más importantes
son los siguientes:
1. Democracia asistida por ordenador
Los movimientos
que hablan de democracia asistida por ordenador son los que se encuentran
en la base del fenómeno. No por su preeminencia, que no es tal,
sino porque constituyen la defensa del primer eslabón necesario
para poder hablar de una Internet política. Para que exista una
verdadera democracia asistida por ordenador se requiere básicamente
dos cosas:
- La verdadera
universalización del acceso a la Red;
- La máxima
simplificación de las tecnologías de la información.
Para que Internet
pueda realmente servir de instrumento político a ciudadanos y
políticos es menester que la Red sea una vía de comunicación
accesible para todos. Esta accesibilidad requiere que la conexión
a Internet sea tan universal como la conexión telefónica
lo es en los países desarrollados, y que el uso de las tecnologías
de la información sea tan sencillo como el de cualquier electrodoméstico.
De lo contrario, Internet sólo será una herramienta política
para unas elites de ciudadanos civiles y/o políticos. Esta es
la base en la que se fundamentan los movimientos aquí incluidos:
para que exista una democracia digital primero debe existir una sociedad
digitalizada. Hay que perseguir lo segundo para poder aspirar a lo primero.
2. Democracia
deliberativa o científica
Por democracia deliberativa,
también llamada científica, se entiende aquella forma
de democracia que funciona a partir de deliberaciones comunitarias ciudadanas.
Los foros de debate ciudadanos son bastante comunes en los países
anglosajones (véanse los ejemplos aportados al final de este
documento). Sin embargo, Internet va a aumentar las posibilidades de
reunión y de generación de foros de debate ciudadanos
sobre temas de los que previamente los participantes han sido ampliamente
informados con el objetivo de hacerles llegar a conclusiones concretas
que representen estados de opinión generales. Una forma de funcionamiento
estándar de un modelo de democracia deliberativa apoyada en la
Red sería la que siguiera estos pasos:
a) Creación
de un panel de ciudadanos (se contacta con ellos mediante el correo
electrónico) que puede responder a una muestra representativa
de una parte o toda la población de una determinada zona geográfica,
región o país.
b) Formación
del panel (se les envía toda la información de la que
deben disponer para poder crearse una opinión al respecto:
datos, opiniones encontradas, argumentos de todas las partes, etc.).
El panel debe leer esta información, reflexionar sobre ella
y comentarla y contrastarla en su entorno familiar y social.
c) Fomento de
discusiones electrónicas (listas de correo, foros, etc.) entre
los participantes en el panel para profundizar más en la reflexión
sobre el tema y conocer las opiniones de los demás.
d) Votación
o toma de decisión electrónica (se solicita a los participantes
en el panel que emitan finalmente un voto electrónico en un
u otro sentido).
Estos grupos de
deliberación formados por ciudadanos bien informados pueden ser
más o menos vinculantes, según el nivel de democracia
directa perseguida, o ser simplemente informativos para los políticos.
Pero constituirían, constituyen ya, una especie de jurados de
los temas políticos de la sociedad que, de estar formados de
forma representativa, podrían erigirse como un elemento de presión
o influencia para los partidos políticos que no podrían,
de este modo, sustraerse a la opinión pública mayoritaria,
o actuar contrariamente a sus intereses, amparándose en la defensa
de unos intereses generales inexistentes.
3. Grupos de
presión electrónicos.
Los grupos de presión
tradicionales, o lobbies, encuentran en la Red un medio de expresión
y formación sin igual. Un buen ejemplo de cómo la utilización
de la Red puede sensibilizar a los miembros del poder legislativo es
el nodo estadounidense MoveOn.org, especializado en generar grupos de
presión electrónicos. MoveOn.org
nació con el caso Levinsky cuando canalizó más
de 250.000 llamadas telefónicas al Congreso de los EE.UU y más
de un millón de mensajes de correo electrónico de ciudadanos
que querían mostrar su oposición al proceso de impeachment
a Clinton y a todos los recursos derrochados en este tema. MoveOn.org
descubrió en ese momento el inmenso poder de la Red para agrupar
a ciudadanos con opiniones comunes y constituirlos en auténticos
grupos de presión virtuales. Después del caso Levinsky
MoveOn.org siguió promoviendo otras iniciativas relacionadas
con el control de la posesión de armas, el desarme nuclear y
la financiación de campañas electorales.
Pero MoveOn.org
no está sólo. La cumbre del comercio internacional celebrada
en Seattle el año pasado, la llamada Ronda del milenio, fue escenario
de numerosas protestas antiglobalización y supuso la concentración
de denunciantes de la violación de derechos humanos a la que
conducen muchos acuerdos comerciales injustos celebrados en todo el
mundo. No fue casual. Durante muchos meses antes la protesta se estuvo
fraguando en Internet. Organismos como la World Trade Watch capitaneada
por Lori Wallach fueron los culpables de que la cumbre fracasara. Esta
empecinada luchadora contra las multinacionales y la globalización
activó todos los mecanismos y resortes de denuncia necesarios
a través de la Red y logró montar uno de los mayores grupos
de presión, a escala planetaria, jamás vistos. Gracias
a Internet, la WTW estuvo permanentemente bien informada de todo lo
que acontecía en el mundo, fue capaz de montar una red de colaboradores
mundiales y de convertir Internet en una herramienta utilísima
para organizar la base de la democracia. El contacto directo, estrecho
y constante que establecieron con todos sus colaboradores previamente
a la Cumbre de Seattle habría sido imposible sin la Red.
4. El voto electrónico
El voto electrónico
es uno de los aspectos principales de reflexión, estudio y experimentación
en el seno de la confluencia política-Internet. La obtención
de un sistema de voto electrónico seguro y eficaz se ve, en muchos
casos, como una de las máximas cuestiones impulsoras de las formas
de gobierno de carácter plebiscitario (consultas populares o
democracia directa) que puedan generarse en la Red. Se dedica por ello
el apartado siguiente a este tema.
Votaciones
Electrónicas
La esencia de la
política electrónica se encuentra en el voto por Internet.
Resolver esta cuestión podría permitir una verdadera transformación
de la política y de la democracia en los países desarrollados.
Se trata, además, de un tema terriblemente atractivo para una
sociedad como la norteamericana, pionera en la experimentación
con votaciones electrónicas, por la tendencia de su democracia
a someter regularmente a sus ciudadanos, ya en estos momentos, a consultas
populares para los temas más variopintos (en las últimas
elecciones presidenciales en las que salió victorioso el exgobernador
George W. Bush, hubo estados que decidían docenas de temas adicionales
desde inversiones públicas multimillonarias hasta la mera construcción
de una piscina municipal).
En realidad el concepto
no es nuevo. En 1955 Erich Fromm ya hablaba de una verdadera Casa de
los Comunes en la que los ciudadanos votaran con ayuda de los dispositivos
técnicos (Psicoanálisis de la sociedad contemporánea:
hacia una sociedad sana), y en 1982 Alvin Toffler escribía
que un sistema tal tendría un efecto devastador sobre los lobbies
y grupos de interés que infestan la mayoría de parlamentos
(La Creación de una nueva civilización : la política
de la tercera ola). A principios de los noventa, el empresario
estadounidense Ross Perot, reconvertido a político, recuperaría
la noción abogando por una ciudad electrónica.
Actualmente, los
primeros experimentos con votaciones electrónicas se han plasmado
en forma de elecciones realizadas ya en parte o totalmente a través
de Internet (como las del Convención Nacional Demócrata,
las del ICANN, el organismo que controla los dominios en Internet, o
las de Youth-e-Vote en el 2000) y en forma de todo tipo de encuestas
realizadas electrónicamente. Los más optimistas aseguran
que en las próximas elecciones presidenciales estadounidenses
la práctica estará ya absolutamente generalizada, mientras
las voces más conservadores no prevén que ello ocurra
hasta a partir de bastante más adelante. Lo que parece cierto
es que las votaciones electrónicas son el mejor ejemplo de esa
interactividad de la que hablábamos al principio y que será,
en definitiva, la gran transformadora de la política tal y como
la conocemos ahora. Aunque no todos opinan igual al respecto de la dirección
a tomar, la mezcla de televisión, política e informática
podría llevarnos en dos direcciones según se mire:
- A procesos de
toma de decisión mucho más reflexivos y participados
socialmente: a una mayor ilustración pública (los ciudadanos
podrían estar mucho más informados y tener opción
a decidir sobre muchas más cosas sin que ello implicara alcanzar
una democracia directa);
- A países
gobernados por impulsos electrónicos, cibertiranizados si se
quiere, por la propia democracia directa (cuya magnitud, millones
de ciudadanos decidiendo sobre millones de temas, paralizaría
su propia operatividad).
Pero las ventajas de las votaciones electrónicas son incuestionables.
Este podría ser un resumen de las principales:
- La indudable
comodidad para el votante, que facilitaría la no abstención,
dado que sería posible votar desde casa sin desplazarse en
medio de una tempestad, si se vive en lugares remotos, o sin tener
que hacer largas colas, si habitamos en núcleos urbanos densamente
poblados.
- La eliminación
de las barreras geográficas, que permitiría votar sin
necesidad de estar ni en casa ni en el distrito electoral correspondiente,
fomentando de nuevo la no-abstención puesto que sería
posible votar aún estando en plenas vacaciones al otro lado
del planeta.
- La reducción
de costes y la facilidad para realizar votaciones masivas permitiría
utilizar las consultas a los ciudadanos con mucha mayor frecuencia.
- Los errores
en los recuentos desaparecerían, márgenes de error nada
despreciables como ha podido verse en las últimas elecciones
presidenciales estadounidenses, y se aceleraría enormemente
la obtención de resultados, sin necesidad de esperar a papeletas
llegadas por correo o a recuentos finales.
Sin embargo, los
inconvenientes presentes, que en algunos casos impiden su expansión,
no son menos importantes:
- En primer lugar,
la facilidad para consultar a los ciudadanos podría dar lugar
a votaciones realizadas con excesivo apremio y poca información
en manos de los votantes. En casos de votaciones electorales esto
podría ser especialmente grave.
- En segundo lugar,
la acentuación que ello permite, bien acogida por muchos, de
la tendencia a aumentar el papel de los ciudadanos en la política
podría conducir a una democracia inoperante, como se comentaba
antes, de tan plebiscitaria.
- En tercer lugar,
se produciría una discriminación tecnológica
clara en la medida en que es necesario disponer de un ordenador para
votar, o desplazarse allí donde haya uno, y de los mínimos
conocimientos para emplearlo. La universalización del acceso
y la formación son un prerequisito obligado para que la instauración
del voto electrónico no constituya un ensanchamiento más
de la brecha digital.
- Por último,
la seguridad y la fiabilidad necesaria para que los sistemas de voto
electrónico puedan instaurarse de forma generalizada está
todavía por resolver y genera no pocas contradicciones. La
firma electrónica parece ser la principal solución para
garantizar que el votante es realmente quien dice ser pero ¿cómo
garantizar que no actúa bajo coerción si puede votar
desde su casa? O, más complicado todavía, ¿cómo
compatibilizar el derecho a la privacidad (el voto debe ser anónimo)
con la necesidad de verificar la identidad del votante en un sistema
digital? La creación de entornos seguros y a prueba de saboteadores
políticos es otro de los grandes retos.
Los
efectos de Internet en la política
Si Internet tiene
sobre la política los mismos efectos que ha tenido sobre la vida
social, los negocios o el entretenimiento, vamos a ser testigos de una
transformación sin precedentes de la esfera política mundial,
al menos de la desarrollada.
Mientras para algunos
la democracia electrónica es la gran esperanza para mejorar nuestros
imperfectos sistemas políticos, los desafíos y retos que
ésta plantea están ya haciendo reflexionar a muchas cabezas
pensantes. Por lo pronto, los primeros datos parecen esperanzadores.
Una encuesta realizada entre jóvenes de 18 y 27 años en
los Estados Unidos a principios del 2000 indicaba que más del
70% de ellos votarían si pudieran hacerlo a través de
Internet y se demostraba que el 90% de la gente que utiliza información
Web para conocer mejor a los candidatos es gente que acaba votando.
Este estudio también mostraba que la gran mayoría de norteamericanos
creían que votar por Internet debía ser una alternativa.
Sea esto un mero
impulso derivado de la fascinación tecnológica que la
juventud siente por las redes de comunicaciones, sea una voluntad decidida
a aumentar la participación en la vida política general,
Internet podría constituir un empujón sin límites
para combatir la desafección política que sufren de forma
creciente todas las sociedades acomodadas. Se puede no votar por desidia,
por desvinculación política y social, por desinterés
o simplemente como forma de reivindicar un descontento social. Pero
cuando la posibilidad de dar a conocer tu opinión está
a un simple clic de ratón muchas de estas barreras supuestamente
ideológicas pueden desmoronarse sin más. La interactividad
puede ser un importante factor de vinculación social pero ¿qué
significa la interactividad en el contexto político?
Interactividad significa
bidireccionalidad y en la política esto es un arma de doble filo.
Los electores y los políticos ven aumentar, multiplicarse y aparecer
nuevos canales de comunicación entre ambos. Es lo que se denominan
las estrategias de pull y de push, de atracción hacia uno y de
impulso, de transmisión hacia el otro.
Por ejemplo, para
atraer a los electores, los partidos políticos han dispuesto
tradicionalmente de unos pocos y anodinos minutos en la televisión,
mítines presenciales a los que sólo acuden los seguidores
fieles y un programa electoral impreso en octavillas o folletos que
se reparten físicamente por las casas y las calles de las ciudades.
Internet añade todo un nuevo arsenal de posibilidades para informar
a los electores (o a los votantes de un referéndum sobre cualquier
cuestión). Desde la página Web del candidato o del partido
hasta la implantación de sofisticados procesos de márketing
basados en los gustos y opiniones de los ciudadanos, fácilmente
recabados en el entorno digital en tanto en cuanto cualquiera de sus
actividades es susceptible de dejar una huella de la misma.
En el caso de un
referéndum sobre un tema médico farmacéutico, por
ejemplo, los ciudadanos pueden ser sometidos a una bombardeo informativo
por parte de los diferentes grupos de presión que defienden intereses
opuestos y que, a buen seguro, se dirigirán a aquellos ciudadanos
más susceptibles, por su perfil digital, a apoyar sus argumentos,
despertando o reactivando su interés por un tema por el que quizás
no se hubieran molestado jamás en emitir un voto. Sin duda, como
afirma David C. King (The new political machine, The Boston
Globe, mayo 2000), cuando el márketing político despierte
en Internet más vale que nos coja preparados.
King también abunda en otro de los aspectos en los que los partidos
están obteniendo buenos resultados a través de la red
en Estados Unidos. Se trata de la financiación. Sabido es de
todos que en ese país el sistema de financiación de los
partidos políticos permite que estos reciban recursos económicos
de cualquiera y que puedan solicitarlos abiertamente. La financiación
política norteamericana a través de Internet mostró
cifras más que sorprendentes ya en el año 2000. La posibilidad
de los partidos políticos norteamericanos de atraer a su causa
a ciudadanos de todo el mundo se multiplica con la Red.
La tecnología
pull también tiene sin embargo sus limitaciones. Las posibilidades
que ofrece la Red para suministrar mayor información del votante
podrían verse ahogadas en una democracia cada vez más
directa, incapacitada para informarles como es debido si se ejerce la
consulta popular con demasiada reiteración. Justamente, el principal
peligro en una democracia directa es, para sus detractores, que se someta
a consideración de ciudadanos desinformados cuestiones de suma
importancia. Para dar respuesta a estas críticas, que no sólo
se hacen a una democracia más plebiscitaria, sino también
a la simple posibilidad de votar electrónicamente, nacen las
propuestas de forums electrónicos en pos de alcanzar una democracia
deliberativa o científica. Tal vez conseguir unos paneles de
ciudadanos representativos y bien informados podría reducir el
número de consultas generales y aumentar el acierto de las soluciones
propuestas.
En el otro lado,
las tecnologías push pueden suponer desde el fichaje de candidatos
a través de Internet, entre los ciudadanos más motivados
y preparados, hasta, como decíamos al principio de este documento,
en la devolución de la agenda política a los ciudadanos,
quienes tendrían de esta manera capacidad para impulsar la política
en las direcciones que realmente les preocuparan.
¿El
nacimiento de una e-Democracia?
La sociedad de la
información todavía no ha llegado para todos. Generalizar
el acceso y crear generaciones con una nueva cultura informacional son
los principales escollos que se deben salvar para alcanzar una verdadera
democracia electrónica, sea cual sea la forma que esta adopte.
Hay quien ve Internet
como un simple medio para reparar las fracturas, las brechas del sistema
político, la separación entre políticos y ciudadanos,
una herramienta para conseguir reenganchar a la sociedad civil, crecientemente
desmotivada políticamente, y bien reforzar el sistema representativo
o tender claramente hacia una democracia directa. Hay quien, en cambio,
mira con escepticismo a los entusiastas de la democracia electrónica
y a sus múltiples y prometidos beneficios (concentrados en gran
parte en el voto electrónico). Estos últimos tienden a
centrarse en los impedimentos prácticos a medio plazo (el enorme
volumen de población todavía sin acceso a Internet, el
riesgo de fraude y sabotaje, la pérdida de privacidad, la enorme
inseguridad de todo lo digital, etc.). Sin embargo, los primeros experimentos
de democracias científicas electrónicas o de formación
de grupos de presión en Internet han demostrado que la Red podría
verdaderamente constituirse como una herramienta movilizadora, motivadora
y formativa para los ciudadanos. Si la mayor cantidad de información
o la posibilidad de poner a referéndum diariamente a los políticos
servirá para fortalecer los sistemas democráticos o para
debilitarlos está por ver, pero no parece ninguna insensatez
pensar que ello pueda contribuir a tener sociedades civiles más
informadas y preparadas para priorizar los problemas mayoritarios (y
no aquellos que preocupan sólo a los intereses de unos pocos)
y solucionarlos.
Cuestiones
finales para la reflexión y el debate
Sobre el futuro
papel de los políticos
Ante formas de democracia
cada vez más plebiscitarias en la que los propios ciudadanos
puedan decidir sobre muchos temas :
¿Cuál
será el papel de los políticos en la sociedad digital?
¿Podría
incluso la democracia digital arrebatarles su papel de representantes
de los ciudadanos para otorgar esa función a nuevas formas
de representatividad virtual?
¿En qué
medida siguen siendo necesarias personas especializadas en la política
cuando existen formas óptimas de reunir a los ciudadanos más
expertos en los diferentes temas para que decidan sobre ellos de forma
representativa para toda la sociedad?
Sobre las contradicciones
de la democracia digital
La tecnología
va en camino de permitir la práctica de consultas y referéndums
casi diarios:
¿Podría
llegar a ser eficaz alguna forma de democracia directa en la que los
ciudadanos lo deciden prácticamente todo?
¿Estamos
ante el nacimiento de una verdadera democracia digital o simplemente
ante el aprovechamiento de los recursos digitales por parte de las
formas democráticas de siempre?
¿Cómo
compatibilizar el derecho a la intimidad y el anonimato de por ejemplo
unas votaciones electrónicas con la necesidad de identificar
a los ciudadanos en un escenario digital?
¿Se reforzará
o se debilitará la democracia y el sistema político
con las nuevas herramientas digitales como Internet?
Sobre la información
suministrada a los ciudadanos
Internet podría
ayudar a crear ciudadanos más informados:
¿Bastará
ello para conseguir sociedades mejor informadas o conducirá
simplemente a la formación de elites informadas?
¿Es posible
una devolución de la agenda política a los ciudadanos?
¿es eficaz hacerlo?
Sobre la propia política
¿Surgirá
un nuevo concepto de política, una nueva forma de pensar la
política debido a la influencia de las tecnologías digitales?
¿El impacto
de las nuevas tecnologías alcanzará a los valores democráticos?
Es decir, ¿cómo se reestructurarán estos, si
es que lo hacen, en torno a los nuevos modelos de interacción
política y social prodigados por las redes de comunicación?
INFORMACIÓN
RELACIONADA
Libros
Fare Política in Internet
Rosanna de Rosa
Apogeo (Italia), abril 2000
Elektronisk
demokrati
Anders R. Osson
SOU, Estocolmo 1999
Toward User
Empowerment
Auli Keskinen
Political Study no6, University of Tampere 1999
Democracia
Direct or Indirect-A model of Direct Democracy
Jiri Polak
DD Publishing, Praga 1993
El voto electrónico:
algunas experiencias recientes
E. Arnaldo Alcubilla y A. DAmbrosio yGomáriz
Cuadernos de derecho púbico nž4, 1998
Federalism
in Cbyerspace
D.L. Brusk
28, U. Connectictu Law Review, 1996
Artículos
The new political
machine, David C. King (John F. Kennedy School of Government,
Harvard University), en The Boston Globe, mayo 2000. En: http://www.ksg.harvard.edu/iip/governance/read.html
The Internet
and Governance Conferencia realizada en la Universidad de Harvard
en mayo del 2000. En http://www.ksg.harvard.edu/iip/governance/read.html
The False
Assumption About the Internet, David M. Anderson, en Computers
and Society, marzo 2000. En http://www.ksg.harvard.edu/iip/governance/read.html
La Red, un
genial instrumento para que los políticos no se alejen de los
ciudadanos, Analítico, en Baquia (http://www.baquia.com/com/20010108/art00041.html),
publicado en enero del 2001.
La grande
rivoluzione della politica nellera di Internet, conclusiones
de la conferencia sobre Internet y la sociedad civil en el 2000
organizada en la Universidad de Harvard. En http://ilgiorno.monrif.net/art/2000/06/02/977517
The Future
of Internet Voting, A Simposium Co-Sponsored by The Brookings
Institution and Cisco Systems, Inc., enero 2000, en: http://www.brook.edu/comm/transcripts/20000120.htm
Política
e internet, Alfredo Elejalde F. Publicado en Apuntes.org en: http://macareo.pucp.edu.pe/~elejalde/ensayo/politica.html
Internet transforming
U.S. politics, Jim Drinkard publicado en USA TODAY en http://www.usatoday.com/news/acovtue.htm
(traducción en http://www.fortunecity.es/conjuntos/social/3/politicaeninternet.htm)
Voto
Electrónico
Ver el sitio web
Election.com (http://www.election.com)
donde se detallan:
Elecciones ICANN
- Las elecciones electrónicas realizadas para elegir a los
nuevos miembros del ICANN (la organización que controla los
dominios de Internet) y que supuso la participación de más
de 34.000 personas.
Youth-e-Vote -
Las hasta ahora mayores elecciones digitales de la historia con un
millón de jóvenes participantes en todos los Estados
Unidos.
Elecciones de
La Convención Nacional Demócrata estadounidense
La Convención Nacional Demócrata del 2000 eligió
a sus representantes electrónicamente. Se trata de la primera
Convención electrónica de la política de partidos.
Democracia
Deliberativa
Citizens Juries/Policy
Juries del Jefferosn Center (EE.UU.)
Televote: Scientific/Informed/deliberated Pubic Opinion (EE.UU.)
The Honolulu city Council Electronic Hearing (EE.UU.)
Americas Talk Issues (EE.UU.)
The Center for Deliberative Polling (EE.UU.)
Public Agenda Foundation (EE.UU.)
Australian Policy Juries in Local Government (Australia)
Die Pflanungszelle (Alemania)
Institiute for Public Plolicy (Gran Bretaña )
The Danish Board of Technology (Dinamarca)
Más información
en:
TANN (Teledemocracy
Action News): http://www.auburn.edu/tann/
Grupos
de presión creados a través de Internet
MoveOn.org (http://www.moveon.org)
Global Trade Watch
(http://www.citizen.org/pctrade/tradehome.html):
Los movimientos antiglobalización impulsados por Lori Wallach
(Global Trade Watch: http://www.citizen.org/pctrade/tradehome.html)
para hacer fracasar la cumbre de Seattle.
Links
de interés
http://www.ccd.uab.es/ãndreu/
Página del autor de una tesis doctoral sobre el voto electrónico
presentada en diciembre de 1999 con artículos de interés.
http://www.moveon.org
Página de una iniciativa estadounidense para promover grupos
de presión electrónicos.
http://www.auburn.edu/tann/
Página de la web de Teledemocracy Action News + Network, el movimiento
de democracia global que apoya iniciativas de voto electrónico,
proyectos de democracia científica, etc.
http://www.election.com
Página de una empresa especializada en realizar elecciones on-line.
Texto
preparado para las sesiones de doctorado de Santiago Ramento en la UAB
©2001 Núria Almiron